Christian Afonso y María Rodríguez
Las Palmas de Gran Canaria, 11 jun (EFE).- El fervor, la emoción y la suerte se han dado cita este jueves en Las Palmas de Gran Canaria, donde miles de católicos y no católicos han esperado la misa oficiada por el papa León XIV, un momento marcado por testimonios de fe, ilusión y sensación compartida de presenciar un acontecimiento histórico.
Emoción como la que mostraba la familia González, tía y sobrinos, quienes a las puertas del estadio de Gran Canaria han comentado que es un hito "que no se puede perder", porque "tiene un doble valor, tanto desde el punto de vista espiritual como histórico".
Para la familia, esta visita es también una ocasión para lanzar un mensaje universal: "Independientemente de la ideología, de la religión o de la creencia de cada uno, el papa no deja de ser una referencia espiritual y moral, y el mensaje de humanidad y de paz que trae creo que es muy necesario en estos momentos convulsos en los que estamos viviendo", ha dicho a EFE Javier González.
El entusiasmo se ha desbordado también en personas que, como Ana del Pilar Pereira, han acudido para no perderse un evento como este.
"Esto es histórico y va a ser historia. No creo que vuelva a ver a un papa en Gran Canaria a la edad que tengo. Y por eso estoy aquí y me hace ilusión al menos verlo de lejos", ha relatado a EFE visiblemente emocionada tras lograr acceder a la zona con una entrada que no esperaba conseguir.
"Estoy superemocionada y encantada. ¡Buah! No me lo creo todavía. Te digo que vengo caminando y no me importa seguir caminando para verlo", ha expresado Pereira, quien ha agregado que lleva siguiendo por televisión todos los movimientos del papa desde que aterrizó esta mañana en la isla.
Fervor como el que sentían Jesús Antonio Muñoz y su familia, naturales de Colombia, que pidieron días libres en el trabajo y fueron caminando desde el barrio de La Ballena, a unos tres kilómetros, después de llegar desde distintos puntos de la isla solo para la ocasión.
"Es muy gratificante el recibirlo y saber que está de nuestro lado, que somos personas que venimos de lejos y queremos luchar por nuestras metas y nuestra familia", ha señalado a EFE.
Muñoz y sus allegados, que llegaron a la isla hace unos dos años, le pedirán salud para todos, pero lo que realmente quieren es poder estar "más cerca de él".
Suerte han tenido Dolores Sosa y su amiga al encontrar sendas entradas de última hora para evitar sentir lo que las nuevas generaciones llaman 'fomo', es decir, miedo a perderse un acontecimiento histórico.
"No pensaba venir, me he pasado la mañana viendo al papa y todo lo que ha supuesto en Canarias y cada vez que veía algo decía, 'Ay, qué bien, qué chachi la gente'. O sea, que me dio mucha envidia", ha apuntado, risueña, mientras su amiga se reía con ella. Una amiga a la que ha animado para que, al salir del trabajo, la acompañara a Siete Palmas.
Y es que esta será una experiencia, han asegurado, que podrán contar a sus nietos: "Otra más, para cuando los tengamos, claro".
Suerte es la que también espera haber repartido en esta jornada el vendedor de la ONCE Miguel Ángel González, quien habitualmente suele estar por los alrededores del estadio en los días de partido, y que hoy ha vendido muchos boletos del cupón diario especial con la imagen de León XIV, que, por la curiosidad y el simbolismo del día, la gente ha pedido más.
También ha aludido a la realidad que ha traído al papa a las islas: "No sé si va a venir alguna vez más, pero está muy bien porque sobre todo con el tema de los inmigrantes, a ver si Europa y España, los políticos, se ponen de acuerdo y ayudan aquí a las islas porque estamos desbordados, la verdad". EFE
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