El Ciudadano
Séptima región, la nueva novela de Nicolás Poblete publicada por Editorial Cuarto Propio, explora los mecanismos de seducción, dependencia y sometimiento que pueden surgir al interior de una secta.
La historia sigue a Renato, un terapeuta ocupacional que, tras la muerte de su esposa, atraviesa una profunda crisis personal que lo lleva a aceptar la invitación de Eneas, un antiguo colega que ha optado por una vida ascética en una zona rural del Maule.
A partir de esa relación, la novela se interna en los territorios del duelo, la culpa, la búsqueda de sentido y las complejas dinámicas de poder que pueden establecerse entre un guía y su discípulo.
Nicolás Poblete es escritor chileno y autor de una destacada obra narrativa que incluye novelas como Succión, No me ignores, Subterfugio y Corral. En Séptima región vuelve sobre temas vinculados a la fragilidad humana, la identidad y las formas en que las personas enfrentan situaciones límite.
En conversación con El Ciudadano, Poblete reflexiona sobre algunos de los debates que atraviesan la novela y su resonancia en el presente: la vulnerabilidad como terreno fértil para la manipulación, el auge de los liderazgos carismáticos, la crisis de los relatos políticos tradicionales, el impacto de las redes sociales y la creciente necesidad de pertenencia en una sociedad marcada por la incertidumbre y el desamparo.
–En la novela, Eneas construye una verdad alternativa que termina imponiéndose sobre la realidad de Renato. ¿Crees que vivimos una época donde los relatos importan más que los hechos?
No había pensado en esos términos, pero sí que es verdad que las máscaras han adoptado un rol muy importante, incluso han suplantado identidades, como es posible ver en las redes sociales, donde un bot parece real y una cuenta o identidad puede tener múltiples “personas” en el sentido dramático.
Sí, a veces la oferta de una alternativa se impone y el discípulo, o en otro contexto, el votante o miembro de alguna entidad, “compra” ese discurso y se transforma en un seguidor o un converso. Es lo que vemos ahora, donde es difícil diferenciar entre “comunidad” y “consumidores”.
–La izquierda y la derecha tradicionales atraviesan una crisis de legitimidad en muchos países. ¿Las sectas y los liderazgos mesiánicos ocupan hoy parte del espacio que antes ocupaban los proyectos políticos?
Es verdad. Hoy vemos cómo los polos políticos significan poco, en el sentido de que el autoritarismo es transversal: nociones populares como “fachos de izquierda” o “fachos pobres” hablan de la pobreza intelectual en la que nos hallamos ante el más brutal capitalismo, que afecta a todos los circuitos.
Así, no es de extrañar que muchos busquen cursar sus convicciones y hasta valores en instancias alternativas, donde se suele fragmentar aún más las militancias. Se trata de liderazgos que prometen una acogida supuestamente menos contaminada. De hecho, suelen presentarse como innovaciones purificadas, pero el tiempo las termina desbancando.
-¿Te interesa leer a Eneas como una figura política además de espiritual?
Sí, él es una figura primordialmente política, por su discurso. Él denuncia los abusos que han recibido las otras especies de este mundo, bajo el comando del hombre. Todo lo que él expone tiene sentido, porque nadie puede seriamente discrepar de la realidad terrible que está sufriendo nuestro planeta en muchos niveles, partiendo por el ecológico. La explotación de los animales, la mercantilización de los recursos naturales, la indiferencia hacia la cultura y la educación: todo es discurso político para Eneas.
En un momento él dice que en el proceso de digitalización de los materiales para una biblioteca universitaria, el personal simplemente tira los libros a la basura. Ese es un ejemplo de cómo podemos utilzar un hecho concreto en pos de nuestro discurso político, que Eneas metamorfosea hacia lo espiritual.
-La novela sugiere que la vulnerabilidad es el terreno fértil para la manipulación. ¿Qué vulnerabilidades colectivas observas hoy en la sociedad chilena?
Absolutamente. La vulnerabilidad es un estado que puede ser pasajero, pero también duradero, entonces no cualquiera comprende lo expuesto que está, lo susceptible que es de ser manipulado por distintos discursos o aplicaciones.
Aquí se requeriría una mirada más sociológica para dar cuenta de lo que está ocurriendo a nivel más comunitario, sin embargo, la intemperie en que vivimos, la vulnerabilidad de nuestra sociedad es transparente. A nivel cupular, ves que el actual presidente arrasó en las elecciones, pero su aprobación ha caído en picada en solo tres meses. Ese es un ejemplo de lo volátil que es la voluntad, especialmente cuando la educación ha sido destrozada desde sus bases.
-Eneas resulta herido durante el estallido social. ¿Por qué te interesaba que el origen de su transformación estuviera vinculado a ese momento histórico?
No fue deliberado, pero sí que pensé en las banderas. Tantas banderas durante el estallido, algunas espontáneas, originales. Así, en la novela vemos que Eneas necesita conseguir un remedio carísimo para el tratamiento de epilepsia de su hijo, y ahí la voz narrativa comenta que no hay ninguna bandera para su demanda. También hay un prisma anti-heroico a través del cual se puede ver el estallido.
En el caso de la novela, Eneas recibe el impacto de una bomba lacrimógena en su rostro, porque ha protegido a una chica encapuchada, y es ella misma quien le roba su botín.
-¿Séptima región puede leerse como una metáfora de los espacios que surgen cuando el Estado, la política o las comunidades tradicionales dejan de contener a las personas?
Es verdad. Es una metáfora del desamparo en el que nos hallamos todos, unos menos que otros. Es un reflejo del derrumbe de varias instituciones y narraciones, y es así como surgen alternativas para convocar o acoger a comunidades desilusionadas por estas ideologías, como es el caso de Renato, cuyo bagaje es católico. Él no articula una decepción hacia la institución eclesiástica, no tiene los recursos para hacer esta evaluación, pero intuye que algo está mal y es ahí cuando se deja llevar por la convincente y exitosa hipnosis que representa Eneas.
-El discurso ecológico de Eneas tiene una base real y legítima. ¿Te interesaba explorar cómo causas justas pueden transformarse en mecanismos de dominación?
Sí, en el caso de Eneas, él se ha apropiado de este discurso para llevar a cabo su propia peregrinación. Tiene una agenda propia que va más allá de la reflexión ecológica que, de por sí, tiene mucho sentido. Por eso es difícil para Renato escuchar críticamente. De hecho, ni siquiera es capaz de pensar críticamente. Él es un verdadero receptáculo en el que caen estos dogmas, un cuerpo en el que se introyectan con fortaleza y rapidez estas proclamas, desde el momento en que está en una posición muy subalterna, muy dócil.
-La novela parece plantear una pregunta incómoda: ¿queremos realmente ser libres o a veces preferimos que alguien nos diga qué hacer?
Esa pregunta es muy peligrosa porque te sitúa en un abismo. ¿Cuál es el costo de la libertad? ¿En qué consiste la libertad?
Yo vuelvo a la crisis de la educación. Puedes tener la libertad para votar por un determinado candidato, pero si ni siquiera conoces de dónde surge su discurso, ¿es genuina tu libertad?
Personalmente creo que la libertad no es otorgada por el Estado o la sociedad, sino que es una búsqueda psíquica fluida, constante. Son logros subjetivos que no se pueden cuantificar, pero sí que se manifiestan, gradualmente, como una postura crítica frente al conformismo.
-¿Las redes sociales democratizan la información o multiplican los pequeños Eneas?
Tal como ha reconocido Tristan Harris, exdiseñador de ética de Google, las redes sociales son diseñadas deliberadamente para secuestrar la atención humana y manipular el comportamiento. La prioridad aquí es el beneficio monetario y en ningún caso el bienestar mental de sus usuarios. Se trata de un simulacro de democracia. En ellas surgen gurús, también llamados influencers.
El mismo Tristan Harris ha admitido que las promesas de democratización, conexión social y transversalidad fracasaron ostensiblemente, y considera a los jóvenes de hoy como “la generación más solitaria”, concepto que él mismo acuñó.
-Después de escribir Séptima región, ¿qué te preocupa más: la existencia de líderes manipuladores o la creciente necesidad social de encontrarlos?
La necesidad de buscarlos sí que es preocupante, porque habla de la pobreza espiritual en la que nos hallamos. No hablo de nada esotérico, sino del acceso a la educación y del modo en que se ha embrutecido a la población con eslóganes y promesas espurias que explotan un triste hedonismo que se marketea como “libertad”.

La entrada Entrevista a Nicolás Poblete: «La necesidad de buscar líderes manipuladores es preocupante porque habla de la pobreza espiritual en la que nos hallamos» se publicó primero en El Ciudadano.
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