A mediados de los años 40, una vez pasada la fiebre del vodevil filmado y del cine sonoro, a alguien se le ocurrió que, por qué no, tambiénpodrían grabar conciertos y proyectarlos en un cine: con 'Adventure in music', donde se interpretaban temas clásicos de Chopin o Beethoven, se había inaugurado un género. Eso sí, no terminaría de triunfar del todo hasta 1970, cuando 'Woodstock', captando el espíritu de una era, recaudó más de 50 millones de dólares. A día de hoy, gracias a Taylor Swift, Beyoncé, BTS o Stray Kids, el subgénero del concierto grabado está más en boga que nunca... Y, para qué negarlo, algo anquilosado formalmente. Al menos, hasta que ha venido un visionario a demostrar que la música debería ir más allá de la simple moda.
Igual que Peter Jackson se está convirtiendo en una especie de cronista tardío de Los Beatles, Baz Luhrmann está haciendo lo propio con Elvis Presley. Pero donde el director de 'El señor de los anillos' prima el naturalismo y la labor de documentación extrema, el de 'Moulin Rouge!' quiere ir más allá. Un concierto remasterizado de Elvis en Las Vegas y sus imágenes inéditas ya serían suficiente motivo para disfrutar de 'EPiC', pero el montaje la convierte en arte con la excusa de indagar y radiografiar la vida y la personalidad del Rey. Y no, la palabra "arte" no está usada a la ligera.
Todos conocemos, a estas alturas, el estilo excesivo de Luhrmann, y no se ha despojado de él para enmarcar un directo de Elvis. Al contrario: tras marcar maneras en un espídico inicio que resume la vida del cantante hasta ese momento, se lanza al trabajo de mezclar declaraciones, ensayos y conciertos con un impecable diseño sonoro que nos ayuda a unir conceptos y entender mejor su personalidad. Lejos de ser un "greatest hits" al uso, 'EPiC' es casi una pieza de museo donde va abriendo pequeños compartimentos con la excusa de la música: su relación con la fama, la supuesta negativa a hablar de política, el amor por su hija... Sin necesitar una sola voz en off explicativa, el documental se lanza de cabeza a descubrir lo que había detrás del mito.
Después del acercamiento nada desdeñable que hizo al biopic en 'Elvis', Luhrmann ha decidido poner en el foco no en el lastímero final de su vida o en su boom inicial, sino en el retorno y su renacimiento cual Ave Fénix en Las Vegas. Y es lógico, porque en ningún otro momento ambas figuras han estado tan unidas: los conciertos eran pura estética, maestría, control, color y extravagancia, adjetivos que definen bien las películas del director. La combinación entre ambos es, más que un homenaje, una colaboración a través de las décadas entre un cineasta muchas veces desdeñado por su estilo y un cantante que trataba de reinventarse constantemente. Un cóctel delicioso que, eso sí, puede llegar a estomagar.
Esta provocación de Luhrmann no puede evitar lo obvio. O sea, que por mucho interés que ponga en contextualizar y opinar, la magia de 'EPiC' radica en las actuaciones de la estrella, su sentido del humor, sus besos con las fans, su proceso creativo y sus soliloquios. Incluso 70 años después, su voz sigue envolviendo a cualquiera que se siente a escucharle, éxito tras éxito, desde 'In the ghetto' hasta 'Suspicious minds'. De hecho, por más que agradezca la bravata del director y su intento por no ofrecernos lo mismo de siempre, me encantaría ver estos conciertos y ensayos sin interrupciones de ningún tipo, que acaban por ser un poco más molestas de lo que deberían.
Al final, el documental cae en su propia trampa, cortando el ritmo de manera constante para añadir, explicar o subrayar: es fascinante, pero la experiencia, si quieres ver las piezas restauradas del concierto, queda un poquito aguada por la personalidad del director, que no es capaz de quedarse a un lado y dejar que el setlist siga su curso sin interferencias. Es una obra interesantísima, pero también convulsa, extraña, fascinante y que te reta directamente: si realmente querías sentarte a disfrutar del concierto como si estuvieras en primera fila, me temo que no es lo que buscas. Puede, eso sí, que sea algo mejor.
'EPiC' es una locura manufacturada por uno de los directores con más personalidad del siglo XXI, a medio camino entre un concierto restaurado con clase y una buena montaña rusa de parque de atracciones. Es sorprendente cómo escenas rodadas en los años 50, tratadas con maña para devolverles el color, la fuerza y, sobre todo, el sonido de antaño, pueden lucir tan bien en una pantalla como lo hacen aquí: no he tenido la suerte de verla en IMAX, pero, desde luego, los fans de Elvis no tenéis excusa para emocionaros como nunca gracias a un documental editado con sentimiento, cabeza y personalidad que rompe con todo lo que hemos visto hasta ahora. Como el propio Elvis, vaya.
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La noticia
'EPiC' junta las personalidades arrolladoras de Elvis Presley y Baz Luhrmann en un documental que trasciende el mero concierto para erigirse como una radiografía del Rey
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Espinof
por
Randy Meeks
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