El delantero nipón se transformó en el héroe de su selección en Norteamérica, tras anotar el tanto tardío del empate ante Países Bajos.
Partidazo el que jugó la Selección de Países Bajos y Japón por el Grupo F del Mundial 2026. Ambos elencos llegaban a su cruce con la presión de ser los favoritos para pelear por el primer puesto.
Y, claro, el partido estuvo realmente a la altura. Pareciera, incluso, que el aburrimiento del primer tiempo sólo fue para potenciar más el contraste con la segunda mitad, cuando se desencadenó la alegría del fútbol.
Van Dijk puso la primera estocada para los Países Bajos, de cabeza (51′). Luego, Nakamura logró una igualdad (57′) que duró sólo siete minutos, pues Summerville volvió a poner a la Oranje arriba (64′). Y así iba a terminar, pero Koki Ogawa quiso que las cosas fueran distintas.
Con un cabezazo en el minuto 89, Koki Ogawa puso la paridad en el luminoso del AT&T de Dallas. La locura se tomó a la Selección Japonesa, que celebró el tanto como si fuera un triunfo. Y la verdad es que se debe haber vivido como tal.
Sin embargo, la historia de Koki Ogawa no es la típica de las grandes figuras del fútbol mundial. De hecho, no comenzó como un “9” y pasó de la mitad de la cancha a la ofensiva cuando tenía ya 15 años y llevaba tiempo como mediapunta.
Pero, esta no es la historia más llamativa de Ogawa. En una entrevista con Soccer Digest, el delantero japonés repasó su vida e infancia y resaltó que cuando era chico era un “gordito”. “En la escuela primaria tenía bastante sobrepeso y no me gustaba correr. Cuando entrenaba siempre quedaba último en los trotes”, aseguró el actual héroe de Japón.

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