Ese largo suspiro tras una bronca en el trabajo no es falta de aire: es tu amígdala "hipertrofiada" reseteando tu cerebro

Ese largo suspiro tras una bronca en el trabajo no es falta de aire: es tu amígdala

Cuando se está triste o estresado, es fácil soltar un suspiro profundo casi de manera automática, que llama mucho la atención a los que están a nuestro alrededor, que entienden al momento que algo 'malo' nos está ocurriendo. Y no es porque haya una falta de oxígeno, ni tampoco un reflejo de los pulmones, sino que tiene un origen que podría estar en la propia amígdala de nuestro cerebro. 

Qué sabemos. Recientemente, la neurocientífica y divulgadora Nazareth Castellanos apuntó a la hipertrofia de la amígdala como una de las causas de estos suspiros relacionados con el estrés. Y aquí la bibliografía le da la razón a la hora de hablar de que nuestro cerebro 'engorda' por culpa del estrés y nos obliga a suspirar, aunque con algunos matices. 

La amígdala no es más que una pequeña estructura en forma de almendra que actúa como un gran radar de amenazas en nuestro cerebro, y es la responsable, por ejemplo, de que tengamos miedo. En condiciones normales, su actividad está perfectamente regulada, pero ante el estrés crónico y la ansiedad constante se altera su función y su estructura, haciendo que cualquier mínima cosa nos pueda generar ansiedad.  

Y aunque el término "hipertrofia de la amígdala" es una gran formulación divulgativa para entender lo que está pasando, la ciencia permite hablar de un aumento de la actividad y de su volumen, como se vio en diferentes estudios de imagen que apuntaban a que un aumento del volumen en los primeros años de vida se vincula directamente a una mayor intensidad de los síntomas. 

El suspiro. Pero... ¿Qué tiene que ver el aumento de la amígdala con la respiración si son elementos que están muy alejados? Para entenderlo, debemos tener muy presente que cuando la amígdala aumenta bastante sus funciones, tiene una función de "secuestro" de la respuesta emocional, y uno de sus primeros rehenes es el sistema respiratorio. 

¿Por qué? Según explican los investigadores y divulgadores, en un estado de ansiedad la amígdala provoca una prolongación anormal de la pausa que hacemos justo después de exhalar el aire. Es una especie de "apnea inducida" o bloqueo respiratorio temporal. Y para compensar este desajuste y esa pausa que existe tras expulsar el aire, el cuerpo se reequilibra y se traduce físicamente en un suspiro profundo y largo.

De esta manera, no es que nos falte el aire cuando estamos estresados, sino que es la amígdala hiperactiva influyendo directamente en los patrones respiratorios relacionados con el estado de ánimo. Y esto es algo que de manera literal no se encuentra en un manual de neurología, pero que sí tiene una base científica importante para apuntar que una hiperactivación de la amígdala altera nuestra respiración. 

Imágenes | freepik

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La noticia Ese largo suspiro tras una bronca en el trabajo no es falta de aire: es tu amígdala "hipertrofiada" reseteando tu cerebro fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .

Mayo 9, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 39 visitas 2081111

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