El Ciudadano
El Gobierno de España ha ordenado a las empresas públicas vetar la contratación de Palantir Technologies, el gigante estadounidense de inteligencia artificial, especializada en macrodatos vinculada al sector de la defensa, cofundado por Peter Thiel., bajo el argumento de proteger información secreta relacionada con la seguridad nacional.
La decisión de la administración de Pedro Sánchez, responde al temor de que la multinacional con sede en Miami, Estado Unidos (EE.UU.) y con vínculos estrechos con la Casa Blanca de Sonald Trump, pueda acceder a datos sensibles del país europeo. La orden es clara y terminante: evitar «cualquier contrato con Palantir Technologies que pueda poner en riesgo la soberanía nacional», según revelaron las fuentes consultadas por el diario El Confidencial.
La inquietud que suscita este asunto no es solo una cuestión tecnológica, sino que afecta directamente a la política, la geopolítica y la seguridad nacional. En el centro del debate están interrogantes clave: quién tiene el control del software, dónde se almacenan los datos, qué nivel de dependencia se genera y qué peligros acechan si una herramienta esencial proviene de una firma estadounidense profundamente ligada al ecosistema de defensa de EE.UU.
El punto de mira recae sobre las empresas del perímetro público o estratégico. El Confidencial menciona a Telefónica, Indra y Navantia, todas ellas con un peso considerable en sectores sensibles para el Estadom bajo oajo el paraguas de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Mientras Telefónica es fundamental en las comunicaciones, Indra destaca en defensa, tecnología, simulación, sistemas críticos e inteligencia militar, y Navantia lo hace en la construcción naval castrense.
En este entramado empresarial, la SEPI cuenta con una presencia destacada. Por ello, la directriz proveniente de La Moncloa va más allá de una mera decisión de contratación; se sitúa directamente en el terreno de la política industrial, la defensa y el control de activos estratégicos.
Según reveló El Confidencial, Palantir había mantenido conversaciones para desarrollar proyectos con diversos organismos y empresas del sector público que, sin embargo, no habrían llegado a prosperar. No obstante, la compañía ya mantiene una relación activa con el Ministerio de Defensa. De hecho, se le ha concedido un contrato con el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (dependiente de Defensa), destinado a una solución de fusión y análisis de inteligencia en el marco del Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Dicho acuerdo, formalizado en 2023, asciende a 16,54 millones de euros tiene fecha de vencimiento en noviembre. El gran interrogante actual reside en si el Gobierno decidirá entre prorrogar su vigencia, ampliar su alcance, o reemplazarlo por otras alternativas que se perciban como más alineadas con la soberanía tecnológica tanto española como europea.
De acuerdo con las informaciones del citado medio, altos mandos militares han defendido ante Defensa los beneficios de proseguir con esta alianza, basándose en la alta calidad del software que ofrece Palantir. Sin embargo, la resolución política aún no estaría definida y continúa pendiente de cierre.
España sigue el camino de sus socios europeros. El pasado 16 de junio, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció que la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) había seleccionado a la empresa francesa Chaps Vision para reemplazar a Palantir.
«Dado que no podemos depender de herramientas desarrolladas por potencias extranjeras, Francia debe tener las suyas propias», afirmó Lecornu, subrayando que lo que estaba en juego era «la protección de los valores democráticos»
Alemania también ha rechazado a Palantir en su rama cibernética del Ejército por no cumplir sus requisitos, buscando alternativas. Ante este frente europeo, Palantir asegura compartir la ambición de fortalecer capacidades locales y defiende su cooperación con altos estándares de seguridad, pero la decisión de Moncloa evidencia que sus garantías no han sido suficientes.
El veto golpea a la tecnológica de Peter Thiel, figura polémica de Silicon Valley, cofundador de PayPal, inversor en Facebook y referente de la nueva derecha tecnológica estadounidense, con estrechos lazos con Trump. Palantir trasciende la categoría de firma de software para ser considerada una pieza clave del engranaje de poder tecnológico en EE.UU., vinculada a defensa, inteligencia y el núcleo «trumpista».
Esta resolución se produce en un contexto especialmente tenso en las relaciones bilaterales entre España y la administración del magnate republicano
Pedro Sánchez, ha manifestado abiertamente su rechazo a la política exterior de Trump, particularmente en lo que respecta a Oriente Próximo. A esto se suma que el recién llegado embajador estadounidense en Madrid, Benjamín León Jr., ha hecho pública su queja por la falta de recepción por parte del presidente del Gobierno español.
En este escenario, Palantir adquiere una relevancia que va más allá de lo comercial, encarnando una preocupante dependencia tecnológica ligada al poder político y militar de Washington. Por tanto, la decisión de España es un nuevo paso para reforzar la autonomía tecnológica en ámbitos sensibles, ante la creciente preocupación europea por la dependencia de proveedores extranjeros para datos e infraestructuras críticas.
La entrada España pone freno a Palantir: temor por datos sensibles y defensa golpea a la tecnológica de Peter Thiel se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos