A mediados de los años 70, la mayor parte de la gente no había visto un ordenador. Pertenecían aún al género de la ciencia-ficción: gigantescas y absurdas máquinas repletas de luces, sonidos y botoncitos que hacían "bip" y que, aparentemente, eran el futuro. Sin embargo, en el mundo del cine…
Artículo original publicado en SensaCine
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