Quentin Tarantino, que en una entrevista declaró que 'moriría como sionista', concibió, escribió y rodó su obra maestra Kill Bill como una sola película cuyo corte final tendría unos 280 minutos, es decir, cuatro horas y cuarenta minutos. Esta duración, por motivos comerciales, era inviable. Y…
Artículo original publicado en SensaCine
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