'La casa del dragón' nunca ha tenido miedo a la hora de alejarse de 'Fuego y sangre' cuando sabe que un cambio puede funcionar mejor en televisión. De hecho, aunque algunas decisiones han generado polémica entre los lectores de George R. R. Martin, otras muchas han terminado beneficiando a la historia. El último episodio ha vuelto a demostrarlo, cambiando uno de los pasajes más icónicos del libro. Sobre el papel puede parecer una pérdida importante, pero el resultado acaba siendo incluso más desgarrador.
Atención, que a partir de aquí habrá spoilers de la serie
La muerte de Criston Cole era uno de los momentos más esperados para muchos, pero 'La casa del dragón' ha decidido darle una vuelta. Llevábamos tres temporadas viendo cómo el personaje interpretado por Fabien Frankel construía su imagen de guerrero invencible y se obsesionaba con el honor, convencido de que acabaría cayendo en una batalla memorable que sería recordada durante generaciones.
Sin embargo, la serie elige desmontar por completo esa fantasía. En lugar de convertirlo en un héroe caído, lo despacha de forma seca, casi anticlimática, reforzando precisamente aquello que siempre definió a Criston: un hombre cuya ambición y resentimiento provocaron una guerra, pero cuyo legado ha terminado siendo insignificante.
Solo un episodio antes, Criston había descrito la muerte que soñaba para sí mismo: "Soy el guerrero más grande del reino, y moriré como tal. Con la mirada clara. Inquebrantable. Glorioso en la batalla… Y cantarán canciones sobre ello. Y la mismísima reina Alicent las escuchará". Pero la realidad no podría ser más distinta. Unas flechas acaban con él de forma repentina, sin ceremonia, sin duelo heroico y sin apenas tiempo para procesar su caída antes de que la historia continúe.
En 'Fuego y sangre', Criston también muere atravesado por flechas, pero la escena incluye una de las frases más célebres de toda la novela. Pate de Longleaf sentencia al Hacedor de Reyes con un demoledor: "No quiero canciones sobre tu valiente muerte, Hacedor de Reyes. Hay decenas de miles de muertos por tu culpa". La adaptación elimina por completo ese diálogo, una decisión que sorprendió a muchos lectores.
Al final, prescindir de ese momento convierte la muerte de Criston en algo todavía más humillante. No necesita un gran discurso para dejar claro que su sueño de convertirse en una leyenda ha fracasado. La serie lo elimina en apenas unos minutos y pasa inmediatamente a otra escena, como si su desaparición apenas alterara el curso de la guerra. Para un personaje que siempre buscó la gloria, el verdadero castigo es la indiferencia.
Las novelas después demostraron que Criston nunca alcanzó el estatus legendario que tanto ansiaba. Su nombre apenas aparece unas pocas veces siglos después de la Danza de los Dragones, y cuando lo hace no es como el gran caballero que él imaginaba, sino como el hombre que ayudó a desencadenar una devastadora guerra civil. Incluso personajes jóvenes como Loras Tyrell apenas saben quién fue.
Pero más allá de su papel en la guerra, Criston deja tras de sí una larga lista de actos difíciles de justificar: rompió sus votos de la Guardia Real, asesinó a Joffrey Lonmouth y a Lyman Beesbury, alimentó el enfrentamiento entre los hijos de Alicent y Rhaenyra y volvió a incumplir su juramento al iniciar una relación con Alicent. La serie termina subrayando precisamente esa contradicción como la de un hombre que siempre habló de honor, pero cuya historia acaba sin canciones y sin gloria ninguna.
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La noticia
Este personaje siempre quiso ser recordado como un héroe, pero 'La casa del dragón' ha sido lo más justa posible con él
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Belén Prieto
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