Almudena González
Madrid, 26 mar (EFE).- La presidenta del Observatorio de Violencia Machista del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Esther Rojo, insiste en la importancia de denunciar el maltrato, ya que es un momento de extremo riesgo para la mujer, pero es el único medio para protegerla, y además, aunque el proceso judicial es complejo, "es un camino que merece la pena; un calvario es vivir con un maltratador".
Esther Rojo, vocal del CGPJ, analiza con EFE los datos del informe anual del Observatorio sobre las muertes por violencia machista en 2025, y cuya serie histórica desde 2003 revela, a su juicio, "una estabilización del problema", especialmente por el descenso de casos a partir de 2014 (cuando comienza la segunda fase de la serie).
Los 49 crímenes de 2025 mantienen la tendencia de otros años como 2024, 2021 y 2020, frente a los 76 en 2008, lo que indica que el sistema funciona y se va perfeccionando, defiende, aunque hay que seguir trabajando en nuevas líneas, como las más de 400 aprobadas en el renovado Pacto de Estado, y en la colaboración institucional.
En cualquier caso, muestra sin ambages su preocupación por el inicio del año 2026, con 14 feminicidios y tres menores víctimas mortales de la violencia vicaria -los mismos que en todo 2025-. "Tremendo. Brutal. Pero tampoco me gustaría sacar conclusiones porque estamos en marzo, y aunque los datos son sangrantes, creo que es precipitado afirmar que hay un cambio de tendencia", reflexiona.
Precisamente, el inicio del año ha encendido las alarmas tanto por el número de crímenes, como por su virulencia y porque varias de las asesinadas habían puesto denuncias previas. Incluso, la fiscal de Sala de Violencia contra la Mujer, María Eugenia Prendes, lamentó que cuando una víctima denuncia inicia "un camino que no es fácil" y "un calvario procesal".
Rojo precisa: "Es muy importante que a la mujer que decide denunciar se le facilite toda la información sobre todo el procedimiento que va a tener que afrontar -prestar declaración, medidas cautelares, zonas de fricción si hay hijos-. Se le tiene que informar de que el camino por delante no es fácil, pero el camino vale la pena".
Y entonces señala todos las herramientas desarrolladas: "Mi mensaje a las mujeres es que busquen ayuda, porque tienen los recursos, como los servicios sociales, el Instituto de las Mujeres, las oficinas de atención a las víctimas, las unidades de familia y menores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, para recibir la adecuada información y que una vez formulada la denuncia, se adopten las medidas de protección que contempla nuestro ordenamiento jurídico para ellas y sus hijos".
En definitiva, información y acompañamiento desde el minuto uno, porque, "un calvario siempre es llegar a casa y vivir con un maltratador; tú y tus hijos", sostiene la vocal del CGPJ, quien no oculta sus inquietudes pero no cede ante el desánimo.
Confiesa algunos de los datos que la preocupan del informe de 2025, que revela que 11 de las mujeres asesinadas habían puesto denuncia; 39 del las 49 convivían con su agresor, y en el 89 por ciento de los casos, el crimen se cometió en el domicilio.
En el año 2024 fueron asesinadas el mismo número de mujeres, y en 15 casos había denuncias. El mismo número de denuncias que en el 2023, que fueron asesinadas 10 mujeres más, 59, repasa Rojo. Explica entonces que salvo los años 2007 y 2022, cuando el número de denuncias ascendió a 20, los datos oscilan siempre en torno a las 10, 15 y 17 víctimas mortales que habían denunciado. "Pocas denuncias para el resultado letal", indica.
La vulnerabilidad de las víctimas se evidencia en el porcentaje de mujeres que convivía con su agresor (80%), mucho más elevado que en 2024 y en toda la serie histórica, momento que Rojo aprovecha para recordar que hay que trabajar en informar a las mujeres y en la prevención, a través de campañas de sensibilización.
Y en este sentido, apunta a otro vértice del problema: "El silencio del entorno me preocupa. Yo me pongo en la piel de esas mujeres y no es fácil dar el paso" -por la dependencia económica, emocional y porque es el padre de sus hijos-. "Quienes estamos cerca de ellas, tal vez deberíamos hacer algo más, ¿no?. Aunque solo sea estar con los ojos más abiertos y estar un poco más atentos", reflexiona.
"No puede descargarse todo sobre la mujer que sufre violencia", ni tampoco, advierte, sobre el sistema judicial y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.
Y sobre la violencia vicaria explica que la serie histórica demuestra que los menores de 10 años son los más vulnerables. De los tres menores asesinados en 2025, también dos vivían con el agresor. Esto subraya su indefensión, porque "todos hemos sido niños, y los padres son nuestra referencia" y el hogar, el refugio. EFE
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