SEÑOR DIRECTOR:
A propósito de la carta del presidente y el vicepresidente de empresas Gasco a sus accionistas, sobre el trágico siniestro de uno de sus camiones y que aluden a eventuales fragilidades de la infraestructura vial, es necesario aportar una mirada integral sobre un hecho que impactó al país.
Toda investigación requiere rigor y evitar conclusiones anticipadas; las autoridades determinarán causas y responsabilidades. El debate no debe desviar la atención de elementos clave para la seguridad en el transporte de cargas peligrosas.
La infraestructura vial en concesión opera con estándares técnicos y normativos fiscalizados por la autoridad. Diseño, señalización y sistemas de contención resguardan la seguridad a través de un conjunto integrado entre vías, regulación, fiscalización y, fundamentalmente, comportamiento de los conductores.
El cumplimiento estricto de la señalización de tránsito y velocidades máximas es una condición sine qua non para una circulación segura. Ellas no son arbitrarias: responden a las características técnicas de la vía, su trazado y los potenciales riesgos asociados.
Esto es crítico en el transporte de cargas peligrosas, donde los protocolos y la preparación de conductores son determinantes para prevenir riesgos. Se trata de una responsabilidad mayor, que involucra el cumplimiento normativo y una cultura operacional exigente.
Por ello, fortalecer la seguridad vial exige avanzar en cada frente, sin olvidar que el rol de los conductores y la prevención de riesgos en el transporte son decisivos.
Finalmente, el respeto a las víctimas y sus familias exige un debate riguroso, prudente y centrado en evitar que hechos de este tipo vuelvan a ocurrir.
Gloria Hutt H.
Presidenta Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura Pública A.G
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