A veces, las decisiones en política internacional que no se toman en los despachos, sino en documentos firmados hace décadas. De hecho, una cláusula redactada en plena Guerra Fría puede convertirse en el factor decisivo en una crisis del siglo XXI. Un documento del pasado que se ha transformado en herramienta estratégica.
Escalada y división. La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán ha abierto una grieta política en el continente europeo. Francia, Alemania y Reino Unido han coordinado una posición conjunta que no deja lugar a dudas, una en la que contemplan incluso acciones proporcionadas para neutralizar ataques iraníes en origen y proteger sus intereses en el Golfo.
Frente a ese bloque, España ha optado por una línea de desmarque explícito, defendiendo la desescalada y el respeto estricto al derecho internacional. La fractura con las grandes fuerzas de Europa no es solo retórica, porque ahora se ha materializado en decisiones operativas que afectan directamente a infraestructuras estratégicas en suelo español.
Todos “sí”, menos uno. Así, mientras las grandes potencias europeas han dejado claro que permitirán el uso de sus capacidades y bases para respaldar a Washington, España ha activado un mecanismo jurídico firmado hace casi 40 años durante la Guerra Fría, en 1988, que condiciona cualquier utilización de las bases de Rota y Morón a objetivos encuadrados en la defensa colectiva o en un marco multilateral reconocido.
El ”párrafo” clave. El artículo 2 del Convenio es claro en ese sentido, ya que concede a Estados Unidos el uso de determinadas instalaciones de apoyo y autorizaciones en el territorio español “para objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral del convenio”. Sin embargo, el mismo también se señala que cualquier uso que vaya más allá de esos objetivos requerirá la autorización previa del Gobierno español.
De ahí que el Ejecutivo haya sostenido que una operación unilateral contra Irán no encaja en ese supuesto. Esa cláusula, nacida en el contexto del referéndum de la OTAN y de la reafirmación de la soberanía sobre las bases, se ha convertido ahora en el “as en la manga” que ha permitido a Madrid negar el reabastecimiento de aviones cisterna estadounidenses y bloquear el apoyo directo a la ofensiva.
Rota y Morón: soberanía, no cesión automática. El acuerdo bilateral deja claro que las bases son de soberanía española y que Estados Unidos opera en instalaciones de apoyo bajo mando nacional. Eso implica que vuelos de tránsito o reabastecimiento v a los fines del tratado y contar con autorización expresa.
Así, ayer y tras la negativa española, Washington retiró una quincena de aviones cisterna desplegados en Morón y Rota, desplazándolos a otras bases europeas. El mensaje es doble: España no autoriza el uso ofensivo fuera del marco pactado y Estados Unidos reorganiza su dispositivo en consecuencia.
El contraste europeo. Como decíamos, París, Berlín y Londres han mostrado disposición a coordinar respuestas incluso de carácter ofensivo si consideran que sus intereses o los de sus aliados están amenazados por misiles iraníes.
La diferencia, por tanto, no es ideológica, sino estratégica: los tres grandes han optado por alinearse con Washington en la defensa activa frente a Teherán. España, en cambio, ha insistido en que cualquier actuación debe estar amparada por la Carta de Naciones Unidas o por una organización multilateral como la OTAN o la UE. Qué duda cabe, el resultado es una posición singular e histórico dentro del bloque occidental.
Consecuencias y percepción internacional. Plus: la decisión ha generado lecturas contrapuestas. Para el Gobierno está claro que es una reafirmación de legalidad y soberanía. Para críticos y expertos en defensa, supone un distanciamiento de la postura común aliada, una que puede tener implicaciones a medio plazo en la relación estratégica con Estados Unidos, cuyo vínculo con España se articula en gran medida a través de Rota.
Si se quiere también, en política de seguridad, cada gesto se interpreta como una señal. Y en esta ocasión, la señal enviada por España ha sido inequívoca: sin cobertura jurídica internacional, sus bases no serán plataforma para atacar a Irán.
Imagen | Armada, U.S. Defense
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La noticia
Europa le ha abierto sus puertas a EEUU para atacar a Irán. Menos España, que tenía un as en la manga: una firma de la Guerra Fría
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
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