¿Excepcionalismo colombiano?

Las elecciones presidenciales que acaban de llevar al poder al derechista Abelardo de la Espriella permitirían hablar de un excepcionalismo político colombiano. Primero, el país no padece un conflicto armado, sino ocho, porque la fuerza pública se enfrenta a varios grupos armados a la vez, y ellos mismos se enfrentan entre sí. ¿Cómo es posible que una democracia consiga ser funcional a pesar de semejante asedio y agobio, alcanzando una participación electoral que bordea el 60%?

Por tanto, podría hablarse aquí de una “democracia contrafáctica”, o sea, aquella que está en capacidad de imaginar y materializar alternativas constructivas a pesar de haber vivido y estar padeciendo experiencias traumáticas y turbulentas.

Segundo, en los partidos políticos solo milita el 1% de la población votante, pero, cada tanto, el país da a luz una o varias iniciativas políticas que estremecen por completo al sistema.

La más reciente, la del triunfador en las elecciones, un “outsider” que, al mismo tiempo, es un “maverick”. Como outsider, viene de fuera de la vida política y no tiene experiencia en la administración pública. Pero como esos, hay muchos. Lo que pasa es que, además, se trata de un maverick (como el ganadero tejano Samuel Maverick y Tom Cruise, en Top Gun), es decir, una figura disruptiva que quiebra las reglas, va por libre, y supera pero, al mismo tiempo, reordena la lógica de los partidos.

Y tercero, a pesar de toda suerte de amenazas guerrilleras, el país ha logrado erigir un sistema electoral paradigmático, de última generación, no solo transparente y veloz (como el chileno), sino también “antiexplosivos”.

Antiexplosivos, porque los dirigentes de izquierda que le aconsejaban a su candidato desconocer a toda costa el preconteo de votos y el escrutinio, sosteniendo que el país “sería incendiado” si perdían, tuvieron que tragarse sus palabras cuando el grado de coincidencia entre una cosa y la otra ¡alcanzó nada menos que el 99,9%!

Fue así como en un gesto de independencia y gallardía, Iván Cepeda admitió el triunfo de Abelardo de la Espriella y el excepcionalismo colombiano se anotó otro tanto: esta vez, los violentos fueron sometidos… por la fuerza de las ideas.

Por Vicente Torrijos, profesor emérito de Ciencia Política. Profesor titular de la Escuela Superior de Guerra.

Junio 27, 2026 • 2 horas atrás por: LaTercera.com 9 visitas 2237877

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