Por si no fuera bastante perder a una leyenda del cine, también tenemos que lamentar la pérdida de una auténtica revolución del medio. Uno que acabó en este arte de manera accidental, pero propuso unas maneras que hoy día siguen pareciendo novísimas y atrevidas, si bien porque el cine documental ha tendido a cierta regularización de sus formas conforme su alcance ha sido mayor.
El cine de Frederick Wiseman nunca tuvo esa categoría masiva, ni tampoco la pretendía en exceso aunque quisiera hablar de temas que concerniesen a muchos. Esto le ha permitido abordar el documental de una manera especial además de irreverente, expandiendo ese “cine directo” que estaba marcando el formato cuando empezó a experimental con él, dando increíbles resultados como ‘Titicut Follies’.
Wiseman dejó de lado sus estudios de derecho para empezar a hacer películas como esta, que fue su debut en la dirección. Con una cámara siempre observando y un montaje que dispone las piezas inteligentemente y sin demasiada intervención, crea un fabuloso ejercicio de vanguardia y cine social que se puede ver en streaming a través de Filmin y de Movistar+.
Wiseman y sus cámaras se dirigen al centro psiquiátrico y penitenciario Bridgewater State, en Massachussets, grabando las condiciones deplorables en las que mantienen a los internos. Mantenidos en celdas estériles y bañados con poca frecuencia, forzándoles a comer y también a desnudarse, los reclusos son sometidos recurrentemente a condiciones infrahumanas.
Es un retrato tan duro de los centros penitenciarios de este estilo que el propio Estado de Massachussets recurrió a todas las vías posibles para prohibir su estreno, o incluso que se mostrase en festivales. Durante años se mantuvo esta prohibición, con Wiseman recurriendo al Tribunal Supremo para apelar una decisión que amenazaba con destruir las copias de la película, pero siendo ignorado por dichas autoridades. Tuvieron que pasar décadas para revocar esta decisión, gracias a una demanda colectiva de familias de presos fallecidos que ayudo a hacer necesario mostrar las condiciones deplorables en las que los mantenían.
Que la película tuviese semejante revuelo es muestra de la crudeza arrolladora del cine directo de Wiseman. Su cámara siempre en modo de observación, nunca estilizando en exceso cómo se captura la imagen y cómo se monta, da un punzante toque de realismo que desarma por completo y deja sin palabras.
Su apariencia no intervencionista pone más poder sobre una imagen y una narración que acaba serpenteando cuando menos lo esperas. Es una forma bastante libre y creativa sin traicionar la realidad que se está contando, y que Wiseman desarrollaría más en futuros proyectos también de alto interés. Aunque aquí ya está mucho de lo que le hizo importante.
En Espinof | Las mejores películas de 2025
En Espinof | Los mejores documentales de la historia
-
La noticia
Frederick Wiseman revolucionó en vida el documental y el “cine directo”. Una de las películas imprescindibles para recordarle está en streaming
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Pedro Gallego
.
completa toda los campos para contáctarnos