La madrugada del 1 de septiembre de 1983 un Boeing 747 de Korean Airlines que volaba desde el aeropuerto John F. Kennedy con destino a Seúl se desvió de su ruta, invadió el espacio aéreo soviético y fue derribado por un misil. Murieron todos los tripulantes y pasajeros, incluido un senador norteamericano. La pelea por los restos del avión, las acusaciones cruzadas entre las dos potencias, el peligro inminente de un enfrentamiento atómico y la verdad revelada una década después
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