El Ciudadano
Caracas.- «Fue un milagro que sobreviviéramos», afirmó Ariadna Albornoz, quien junto a su familia logró salvarse luego de que la vivienda en la que habitaban se derrumbara tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el pasado miércoles 24 de junio.
Según el más reciente balance que ofrecieron las autoridades del país caribeño el número de fallecidos supera las 1.900 personas, mientras que los heridos suman más de 10.000 y los damnificados rondan los 16.000.
Ante esta emergencia decenas de recintos de la ciudad de Caracas se han transformado en centros de acopio de ayuda y campamentos temporales para los afectados.

El Ciudadano se trasladó hasta el Parque del Oeste «Alí Primera», ubicado en la parroquia de Catia, donde se ha recibido y atendido a más de 6.0000 personas, tanto de distintos sectores de la capital, como del estado costero de La Guaira, donde los sismos azotaron con mayor fuerza, contabilizándose hasta el momento, más de 100 edificios que han colapsado por completo .
La entidad, localizada a 40 minutos de Caracas, fue declarada zona de desastre. Allí siguen activas labores de rescate, ejecutadas por funcionarios venezolanos, voluntarios y equipos internacionales, altamente capacitados, que han llegado hasta la nación caribeña.
Otros estados como Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón también sufrieron derrumbes y daños estructurales graves.

En la entrada del parque, como en su interior se han colocado listas con los nombres de las mujeres, hombres, niñas y niños que han ingresado a este centro para que puedan ser ubicados por sus familiares. Asimismo, se pueden apreciar fotografías de aquellos que siguen sin aparecer.

La solidaridad de la ciudadanía ha permitido recolectar en el lugar una gran cantidad de medicamentos, ropa, calzado, agua potable, artículos de higiene, alimentos no perecederos, que se hacen visibles al cruzar las puertas del recinto.

Los insumos recibidos son clasificados y distribuidos internamente, mientras que otra parte son enviados hasta La Guaira.

La gestión de este campamento incluye un esfuerzo conjunto entre el Gobierno, organizaciones sociales y la sociedad civil, que ha permitido ofrecer atención médica y psicológica integral a las familias.

«Nos han atendido, tenemos comida, estamos resguardados y agradecidos con Dios por estar vivos», indicó Ariadna, quien relató que junto a su familia logró salvarse tras los sismo, pero que su vivienda, ubicada en el sector Catia La Mar, de la entidad costera quedó «totalmente tapiada».
«Mi esposo, mi hija mayor, mis dos niños pequeños y yo salimos corriendo, con miedo, pero decididos a salvarnos y luego de correr y correr vimos un camión que se paró y nos trajo hasta acá. Por eso digo que fue un milagro que sobreviviéramos», afirmó.
No es la primera vez que esta madre venezolana de 36 años logra sobrevivir a una tragedia de este tipo. En diciembre de 1999, cuando era apenas una niña, fue víctima de las inundaciones ocurridas en el estado Vargas (actualmente La Guaira).
«Esa vez también lo perdimos todo, pero logramos levantarnos y lo volveremos hacer. Los guaireños somos así», señaló.
Para Ariadna y su familia, lo más importante es reconstruir sus vidas tras los terremotos.
«Tenemos que salir adelante, no sé cómo, pero lo haremos. Nos vamos a levantar», afirmó.

¿Qué se necesita en los refugios instalados por los terremotos?
Los coordinadores del campamento informaron a El Ciudadano, que aunque la solidaridad ha permitido que lleguen insumos y ayuda al Parque del Oeste, se requiere gran cantidad de colchones, colchonetas y carpas para poder ubicar a los afectados que siguen ingresando diariamente .
Asimismo, se necesitan medicamentos, especialmente antibióticos, alcohol, vendas, gasas, vitaminas, artículos de higiene, artículos de limpieza; así como alimentos preparados tanto para las familias que están resguardadas en este recinto, como para las que permanecen en los 14 refugios instalados sen La Guaira.

Durante el recorrido por el parque Alí Primera, este medio también pudo constatar la presencia de un alto número de mujeres embarazadas, hasta con 8 meses de gestación; así como de bebés que requieren medicinas, suplementos y fórmulas lácteas para garantizar su bienestar.
«En pocas semanas debo dar a luz y me tienen que hacer cesárea», señaló Anabel Silva, quien se encuentra en una carpa junto a su esposo y sus tres niños pequeños.
«Es difícil perderlo todo, ver tanta tragedia, tantos muertos, tantos heridos, pero mientras haya vida, hay esperanza de levantarse«, afirmó.
La entrada “Fue un milagro que sobreviviéramos”: miles de familias venezolanas luchan por reconstruir sus vidas en refugios tras los terremotos se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos