El Ciudadano
En una salida de alto voltaje que evidencia la creciente turbulencia en el Departamento de Defensa, el secretario del Ejército de EE.UU., Dan Driscoll, ha presentado oficialmente su renuncia tras meses de roces con el secretario de Guerra, Peter Hegseth. La dimisión, confirmada por The Wall Street Journal, CNN, Fox News y Reuters, supone el último movimiento en la reestructuración militar de la administración Trump.
El origen del conflicto parece estar en la agresiva renovación de la cúpula militar impulsada por Hegseth. Según Fox News, Driscoll mantenía un abierto desacuerdo con la decisión de destituir a numerosos generales y altos mandos del Ejército, una medida que, según los críticos, ha provocado una «fuga de cerebros» en la institución. La salida más sonada fue la del general Randy George, jefe de Estado Mayor del Ejército, quien fue relevado sin explicaciones en abril de 2026. Hasta la fecha, el presidente Donald Trump no ha designado un sustituto definitivo, por lo que el general Christopher LaNeve ocupa el cargo de manera interina.
Si bien la Casa Blanca intentó enmarcar la renuncia como un acto amistoso, la portavoz Anna Kelly elogió la gestión de Driscoll en un comunicado recogido por CNN, asegurando que había sido «sumamente eficaz para impulsar la agenda del presidente Trump y devolver la fortaleza a EE.UU.», destacando su liderazgo en operaciones militares históricas, su enfoque en la preparación y letalidad, y su participación en las negociaciones entre Rusia y Ucrania.
Sin embargo, las filtraciones tras bambalinas apuntan a que las tensiones llevaban meses gestándose. El pasado 22 de agosto, The Wall Street Journal ya había adelantado la inminente salida de Driscoll, señalando que se había mudado de la residencia oficial del comandante en la Base Conjunta Myer-Henderson Hall (Virginia) a un apartamento más pequeño en Carolina del Norte, un movimiento interpretado como una clara señal de su alejamiento del cargo.
La intriga política se suma al escenario. Fox News añadió que se especulaba que Driscoll permanecería en el puesto hasta las elecciones de medio mandato para luego lanzarse a la campaña del vicepresidente J.D. Vance, de quien es un estrecho aliado. Mientras tanto, Hegseth ya tendría en mente a su sucesor: según dos fuentes citadas a finales de agosto, el secretario de Guerra sopesa seriamente reemplazar a Driscoll con su propio portavoz y asesor, Sean Parnell, un movimiento que consolidaría aún más su influencia sobre el liderazgo civil del Ejército.
En medio de este vacío de poder en el Pentágono, crecen los interrogantes sobre el rumbo futuro del Ejército estadounidense y si esta convulsión en la cúpula afectará la capacidad operativa y la preparación militar en un momento geopolítico especialmente crítico.
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La entrada Fuga de cerebros en el Pentágono: el secretario del Ejército dimite tras su choque con Hegseth por la «purga» de generales se publicó primero en El Ciudadano.
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