“Espero y confío en Dios que en dos años podré acompañarlos nuevamente, pero esa vez, como presidente de Chile (...), siguiendo el modelo exitoso de otros países latinoamericanos y europeos”. La frase es de José Antonio Kast en abril de 2024, cerrando su discurso en la conferencia conservadora CPAC, en Budapest.
El 21 de julio de 2025, cuando el presidente Boric convocó la cumbre Democracia Siempre, el entonces candidato Kast reclamó que debía estar “junto a las víctimas” en vez de reunirse con presidentes extranjeros.
El próximo jueves Chile será sede del Foro de Madrid, otra conferencia ultraderechista, y se espera que el Presidente Kast dé el discurso de apertura. Entre los invitados estrella está el presidente argentino, Javier Milei.
¿Pero qué modelo exitoso quiere seguir? Kast lo menciona en un video, señalando que Viktor Orbán era “inspiración para nuestro trabajo desde el primer día de gobierno”. Un mes más tarde los húngaros sacaron a Orbán del poder, tras 16 años de su cuasi autocracia. Y en el otro faro, Argentina, donde lidera un personaje que parece de ciencia ficción, que le cuesta hablar sin insultar y que tras más de 30 meses de su polémica gestión exhibe resultados económicos y sociales que distan enormemente de los que prometió.
Uno podría preguntarse qué van a discutir el jueves, qué van a aplaudir de pie. ¿Cómo aplicar más motosierra o qué estrategias usar para infundir más miedo en la población?
Una de las paradojas es que el encuentro celebra como victorias propias las elecciones de Bolivia, Colombia, Perú y Honduras. Lo hacen al mismo tiempo que en sus países construyen y amplifican un discurso de odio hacia el extranjero, vestido de patriotismo. Parece que no se deciden, ¿son “globalistas” de ultraderecha o son patriotas nacionalistas?
El Foro nació en octubre de 2020 y Kast fue uno de sus primeros firmantes. El encuentro anterior, en Asunción, cerró prometiendo cooperación para derrotar a los progresistas en Iberoamérica y así ganar las siete elecciones que venían. Una era la nuestra. El sitio del encuentro de esta semana lo refleja: “Chile no es solo una sede. Es una demostración de que la reconquista es posible”.
Por lo mismo, vale la pena decir que esta actividad no es un seminario, sino un rally político de articulación internacional de las ultraderechas. Y está bien que se junten. Así nos ahorramos semanas de opinión pública respecto de si el Presidente Kast es o no de ultraderecha. Aquí lo firma en piedra, desde su calidad de jefe de Estado.
El timing del evento, eso sí, contará con un imprevisto. El 18 de agosto la fiscalía boliviana imputó a Fernando Cerimedo por femicidio, como presunto autor intelectual del ataque a balazos contra su expareja. Estamos hablando de uno de los cerebros operativos de las campañas de desinformación y desprestigio en redes sociales de campaña de las ultraderechas.
Cerimedo reconoció haber operado la campaña digital del Rechazo en Chile, contratado por una empresa a la que pertenecieron asesores del gobierno que hoy están en La Moneda. En marzo, cuentas anónimas afines al oficialismo se declararon en huelga contra la Secom: “No minuteo más hasta que arreglen la cagada”. Dos de ellas se borraron el mismo día de la detención de Cerimedo. “Es muy raro que se hayan bajado justo cuando toman a Cerimedo preso en Bolivia”, dijo Evelyn Matthei esta semana. Las mismas cuentas, en campaña, cuestionaban su estado de salud. Desde el Congreso se anunciaron oficios de investigación.
El gobierno, obnubilado por su triunfo, propuso al país como sede de un evento que divide a sus filas. Muchos no contestan el teléfono porque no se quieren pronunciar. “Evópoli no forma parte de dicha instancia ni participará de ese encuentro”, dice la declaración del partido oficialista.
Y mientras todo esto pasa, el desempleo llegó a 9,5%, el más alto desde 2021. Los cambios constitucionales para crear un estado de excepción de hasta 240 días con atribuciones presidenciales para restringir libertades personales básicas se quedaron sin urgencia el martes, porque fue transversalmente repudiado.
A esta altura, sería interesante saber qué opinan los millones de chilenos que se inclinaron a votar por el Presidente Kast en segunda vuelta. ¿Les parecerá que su participación en este club de amigos de ultraderecha da una señal correcta al país?
Por Giorgio Jackson, ex ministro de Desarrollo Social.
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