El Ciudadano
Introducción: una historia de dos discursos
El volumen Trasfondo temporal del desarrollo de las fuerzas productivas de nueva calidad frece una visión estructurada y oficial del pensamiento estratégico chino sobre la innovación tecnológica como motor del desarrollo económico. La Inteligencia Artificial (IA) aparece allí como un componente central de lo que China denomina «nuevas fuerzas productivas». A partir de este texto, y contrastándolo con las prácticas de gobernanza de la IA en América Latina, es posible extraer lecciones relevantes.
Desde la perspectiva de alguien familiarizada con los desafíos de gobernanza de la AI en América Latina, la lectura de este invita a repensar el modelo de desarrollo tecnológico. La experiencia latinoamericana permite interpretar el concepto chino de «fuerzas productivas de nueva calidad» no solo como un modelo de desarrollo acelerado, sino también como un complejo entramado de tensiones y contradicciones potenciales para el Sur Global. El libro, en ese sentido, es una invitación a conocer y extraer lecciones, no a copiar.
Pilares de la gobernanza de la IA en China
La gobernanza de la IA en China, según se desprende del texto, descansa sobre los siguientes pilares:
En este sentido, el caso chino muestra que la gobernanza efectiva de la IA requiere: (1) una visión nacional de largo plazo que conecte tecnología, producción y empleo; (2) inversión masiva en infraestructura digital y capacidades de cómputo; (3) un régimen de datos que equilibre flujo y control. Pero también advierte sobre riesgos: concentración de poder, vigilancia masiva y escaso debate público sobre los fines de la automatización.
Relevancia global del modelo chino y el desafío de la dependencia tecnologica
El volumen deja claro que la gobernanza de la IA en China no es un fin en sí mismo, sino un medio para la «alta calidad» y la «modernización socialista». Esta visión tiene varias implicancias globales en el avance hacia un modelo alternativo al de Occidente; proponiendo un modelo de gobernanza para el desarrollo, la IA como palanca del crecimiento y la competitividad nacional, con fuerte control estatal sobre los datos y los algoritmos.
Para América Latina, la experiencia china ofrece nuevos lentes para desarrollar la gobernanza de IA partiendo de valores compartidos como; democracia, diversidad, derechos humanos, protección de datos, sin renunciar a aprender de la capacidad planificadora china.
La región capta solo el 1,12% de la inversión global en IA mientras genera el 6,6% del PIB mundial. Es consumidora de IA (14% de las visitas globales a soluciones de IA) pero no creadora, con su infraestructura computacional (HPC, GPU) abrumadoramente concentrada en Brasil y dominada por proveedores de nube extrarregionales. Esto crea una dinámica clásica de dependencia: la región proporciona datos brutos y consumo, mientras que las potencias extranjeras capturan valor, definen estándares y controlan la infraestructura. Por otro lado, el esfuerzo de la región por hacer que leyes de influencia europea sean efectivas, el modelo chino ofrece una lección alternativa (aunque política y prácticamente difícil de adoptar): la gobernanza es tan fuerte como el Estado que la aplica y la base industrial que la respalda.
El volumen es, en esencia, la respuesta política de China al problema de la dependencia. El texto está repleto de conceptos diseñados para romper este ciclo. Términos como «autosuficiencia y autorreforzamiento científico-tecnológico de alto nivel» y «nuevo tipo de sistema de movilización nacional» no son solo lemas; son mecanismos institucionales para prevenir la posición que América Latina está experimentando actualmente.
Un nuevo significado global
El significado global aquí es profundo. China está modelando una vía para que una gran economía semiperiférica escape de la dependencia tecnológica sin adoptar plenamente el enfoque neoliberal de solo mercado de Occidente, ni el modelo puro de extracción de recursos de las relaciones tradicionales centro-periferia. La visión propuesta por el libro sugiere que la inversión masiva y guiada por el Estado en «tecnologías clave y medulares» y en infraestructura digital es un requisito previo para la soberanía.
El significado global es también un desafío directo a la lógica extractiva del «colonialismo de datos» presente en el contexto latinoamericano. El marco de China implica una tercera postura: ni la extracción abierta de datos por parte de corporaciones privadas, ni la localización de datos como mero proteccionismo. En su lugar, propone los datos como un activo estratégico coordinado por el Estado para ser realimentado al «sistema industrial moderno». Para el Sur Global, esto replantea el debate: el objetivo no es solo proteger los datos, lo cual, por supuesto, no se puede perder de vista, ni poseer la infraestructura, sino movilizar productivamente los datos como factor de producción para mejorar la industria nacional. Esta es una visión más ambiciosa y potencialmente más transformadora que simplemente regular (o desregular) a las empresas tecnológicas extranjeras.
Un modelo de la antítesis del desarrollo dependiente
El volumen «Nuevas Fuerzas Productivas de Calidad» es una respuesta de capitalismo de Estado y de sistema total al problema de la integración periférica en la tecnología global. Su significado global no es que sus políticas específicas (como el «nuevo tipo de movilización nacional» o la fusión de I+D del partido y las empresas) sean directamente exportables. Más bien, ofrece una narrativa alternativa: que la soberanía tecnológica no se logra solo con apertura de mercado (la senda actual de América Latina) ni con copia y pega regulatorio, sino mediante una movilización deliberada, impulsada políticamente y en todo el sistema para convertir la tecnología de una fuente de dependencia en una palanca para el «desarrollo de alta calidad».
Alondra Arellano Hernández
La entrada Gobernanza de la IA en China y su relevancia global a partir de Nuevas fuerzas productivas de calidad se publicó primero en El Ciudadano.
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