La gama media está viviendo una edad de oro desde el año pasado en lo que se refiere al apartado técnico. En las últimas semanas hemos visto cómo el estándar del sector saltaba por los aires con móviles de 10.000 mAh gracias al silicio-carbono y cámaras de 200 megapíxeles que vienen a jubilar a los teleobjetivos baratos.
Google tenía el escenario perfecto para hacer que sus Pixel económicos brillen, pero la filtración del Pixel 10a confirma justo lo contrario: la compañía opta por el inmovilismo casi absoluto.
Una fotocopia. La imagen exclusiva publicada hoy no deja lugar a dudas: el Pixel 10a será casi idéntico al Pixel 9a. Mantiene la trasera plana y el módulo de cámaras reducido, pero lo más doloroso son los biseles gruesos en pantalla. Mientras la competencia en el rango de los 400-500 euros ya ofrece frontales mejor aprovechados, Google recicla su chasis.
Y es uno que, aunque ergonómico, empieza a verse antiguo. Es una confirmación más de que Google sigue una regla de tres años por diseño, ignorando la competencia estética de rivales chinos como Realme, Oppo, Xiaomi o OnePlus.
No hay sorpresa en batería. El dato más decepcionante de la filtración está en el lado de la autonomía. El Pixel 10a montará una pila de 5.100 mAh. Hace un año, habría sido una cifra notable, pero en 2026, con la tecnología de silicio-carbono permitiendo llegar a los 7.000 mAh en cuerpos delgados, quedarse en esta cifra sabe a poco. Google ha renunciado a la densidad energética de estas nuevas baterías, y era también una oportunidad sensacional de ofrecer una autonomía de dos o tres días en un móvil relativamente compacto.
Si la capacidad de la pila es conservadora, la velocidad de carga lo es más. Las especificaciones apuntan a que el próximo Pixel de gama media mantendrá una carga rápida de 23W, la misma que ya criticamos en nuestra review del Pixel 9a. En un mercado donde cargar el móvil ocupa cada vez menos tiempo, esperar más de hora y media es un "punto de dolor" difícil de justificar.
Potencia bruta vs eficiencia. El corazón, como no podía ser de otra manera, será un chip de la propia casa: el Tensor G4. Sobre el papel es una buena noticia (es el SoC de los Pixel 9), pero que arrastra todavía el estigma del calor. Sin un sistema de refrigeración avanzado (que no parece caber en este chasis), este futurible Pixel 10a puede que sude pronto.
Apuesta a una sola carta. Y esa es el software: tanto por un Android 'Made by Google' como por una política de actualizaciones muy longeva. ¿Por qué Google hace eso? Porque su estrategia no es el hardware. La gran baza serán sus siete años de actualizaciones y como no, la integración de IA con Gemini.
Google apuesta a que el usuario medio prefiere un móvil que dure hasta 2033 antes que uno que cargue en 15 minutos. Pero quedarte fuera de la carrera, es una jugada ciertamente arriesgada: fiarlo todo al software mientras que el hardware de la competencia les adelanta por la derecha a velocidad de vértigo. El año pasado ya lo decíamos: "Google lleva años intentando que los Pixel sean superventas", y sigue igual de lejos de conseguirlo.
Imagen de portada | Álvaro García M. para Xataka
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La noticia
Google tiene la oportunidad de romperla con su gama media. Lo que sabemos del siguiente Pixel confirma que ha elegido no hacerlo
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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