Sevilla, 30 may (EFE).- Una treintena de activistas de Greenpeace ha desplegado varias pancartas, que en total superan los 300 metros cuadrados, desde los tirantes del puente de la Barqueta en Sevilla, con el lema "Aznalcólllar, otra vez no" para protestar contra la reapertura de las minas de Los Frailes (Aznalcóllar) y de Cobre Las Cruces (La Algaba).
Según ha informado este sábado Greenpeace en un comunicado, con esta acción, que apela a aprender de los errores del pasado, quiere denunciar las devastadoras consecuencias que tendría para el río Guadalquivir dicha reapertura.
La protesta coincide con la celebración de la primera prueba de la Copa del Mundo de Remo en Sevilla y no ha dificultado el desarrollo de las regatas que han discurrido por la dársena del Guadalquivir.
La organización ecologista ha querido llamar la atención de la comunidad internacional sobre los peligros que afronta el río que acoge este evento deportivo.
"Mientras la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla venden a bombo y platillo las bondades del Guadalquivir para eventos deportivos y conciertos flotantes, están firmando su sentencia de muerte con la aprobación de estos vertidos. Es hora de aprender del pasado. Aznalcóllar ya fue la crónica de un desastre anunciado: la sociedad civil se desgañitó alertando sobre lo que iba a pasar; ahora, lamentablemente, la historia se repite", ha declarado Luis Berraquero, coordinador de Greenpeace en Andalucía.
La Junta de Andalucía ha dado luz verde al Grupo México y su filial Los Frailes para la reapertura de la mina de Aznalcóllar, lo que supondría un vertido de más de 85.000 millones de litros de aguas contaminadas con metales pesados durante más de 18 años a través de una tubería de 30 kilómetros que iría desde el recinto minero hasta el estuario del Guadalquivir.
Por otra parte, otra empresa minera situada en la Algaba quiere reabrir la mina de Cobre las Cruces y realizar un nuevo vertido de más de 32 mil millones de litros durante 14 años.
Ambos vertidos llevarían disueltos metales pesados como cromo, arsénico, plomo, selenio o mercurio y afectarían a Hábitats de Interés Comunitario (HIC) incluidos en la Zona de Especial Conservación (ZEC) Bajo Guadalquivir, que forma parte de la Red Natura 2000, así como sobre el Espacio Natural de Doñana, ya amenazado por otras presiones antrópicas, según la nota.
Además, Greenpeace ha advertido que el estuario del Guadalquivir ya presenta signos de contaminación debido a los vertidos producidos por la mina de Las Cruces desde 2009, tal y como ha constatado el estudio realizado por científicos de las Universidades de Sevilla, Cádiz y Granada.
La organización ecologista ha denunciado que las autorizaciones de vertido concedidas por la Junta de Andalucía "ignoran una realidad científica crítica: el río Guadalquivir no funciona como un canal de evacuación hacia el océano, sino como un gigantesco depósito de las sustancias que se vierten en él". EFE
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