Si miro atrás y pienso en cuál fue el año más emocionante —vale, es personal— para Android, 2014 siempre me viene a la mente. Fue el año en que nació Android Wear, Google presentó Material Design (las raíces del actual Material 3) y vimos llegar smartphones muy icónicos como el LG G3, el Galaxy S5 o el HTC One. Sin embargo, en medio de todo ese ajetreo hubo un teléfono de 300 euros de una empresa que nadie conocía que logró acaparar todas las portadas, foros y conversaciones: se han cumplido doce años del anuncio oficial del OnePlus One.
Fundada apenas unos meses antes por Pete Lau y Carl Pei, OnePlus llegó con una promesa que sonaba sospechosa: ofrecer el mejor hardware del mercado a un precio inalcanzable para la competencia. Su lema «Never Settle» caló hondo en pocos meses, lo recuerdo como un terremoto: nacía el concepto de 'Flagship Killer', una fórmula que la propia industria y la misma OnePlus pocas veces han podido replicar con esa misma pureza.
Cuando en Xataka analizamos el OnePlus original, nos quedó claro que no vendían humo. Frente a los 650 euros que costaba por aquel entonces un flamante Galaxy S5, el OnePlus One partía de unos absurdos 269 euros.
Y lo hacía sin recortar en lo esencial. De hecho, igualaba o superaba algunas especificaciones de la competencia: compartía el poderoso Snapdragon 801, pero el 'One' ofrecía más memoria RAM (3 GB frente a la norma de los 2 GB), un panel IPS más grande, una batería de 3.100 mAh y la aclamada ROM CyanogenMod de fábrica.
Era una bestia que dejaba completamente expuestos los márgenes de beneficio con los que jugaban marcas más tradicionales como Samsung, Motorola, HTC o LG. Claro que, a ese precio, escondía algo: OnePlus vendió el teléfono a precio de coste y carecía del presupuesto publicitario de sus rivales.
Su solución fue crear una sensación de escasez y exclusividad mediante un sistema de invitaciones que nos volvió locos a los usuarios. Conseguir una para tener derecho a comprar el móvil era como encontrar un billete dorado de Willy Wonka. Desde luego fue un movimiento ingenioso para darse a conocer entre los más entusiastas.
Además, la compañía alimentó este hype con campañas guerrilleras: la más sonada fue «Smash the past», un concurso que animaba a la gente a grabar en vídeo cómo destrozaban sus gama alta para tener la oportunidad de comprar un OnePlus One por un sólo dólar.
Pese a las críticas recibidas, la estrategia comercial surtió efecto: para cuando abrieron las ventas libres a finales de año, habían despachado más de un millón de unidades. Un exitazo, sobre todo dado por su objetivo inicial de colocar 50.000 teléfonos.
Mantener ese nivel de disrupción en el tiempo resultó ser insostenible. Vender a precio de coste es una estrategia para darte a conocer, pero no es un modelo de negocio que pueda sobrevivir a largo plazo. Cuando un año después llegó el momento del OnePlus 2, por Xataka empezamos a sentir que esa etiqueta de 'Flagship Killer' le quedaba grande.
Aunque seguía siendo un terminal de gama alta, los precios comenzaron su lenta pero inexorable subida para garantizar la viabilidad de la compañía y las concesiones frente a la competencia se hacían cada vez más evidentes.
El Pocophone F1 de 2018 fue, a grandes rasgos, un digno sucesor de gama alta a precio de chollo para el OnePlus One
Unos años después, alguna que otra marca intentó recoger el testigo de "chollo" aplicando fórmulas similares. El caso más evidente fue cuando Xiaomi anunció el Pocophone F1, un Android de policarbonato pero con el Snapdragon más potente del momento. Ahora bien, aquella inocencia de 2014 se había perdido para siempre.
A medida que los componentes se encarecían y lo nuevo dependía de inversiones en I+D, la utopía de un teléfono de gama alta a precio asequible se esfumó. El propio Carl Pei nos lo reconoció años después en una entrevista: "simplemente queríamos hacer el mejor teléfono posible".
Esa madurez obligada transformó el ADN de la marca china. De ser los rebeldes que se burlaban de móviles caros, pasaron a sentarse en la misma mesa que ellos. Hoy, la OnePlus de 2026 es una firma muy distinta. Sigue lanzando teléfonos de calidad —el OnePlus 15 me encantó— pero operando en los mismos rangos de precio premium que antaño criticaba.
La trasera y la cámara del OnePlus One, sí, en singular, era 2014. Imagen: Xataka
En la actualidad, el reto de OnePlus ya no es acabar con los buques insignia rivales, sino justificar su posición junto a ellos. Con una integración cada vez mayor en el paraguas de Oppo y lidiando con rumores sobre un posible repliegue comercial en Occidente, la compañía se enfrenta a un futuro complejo en un mercado muy complicado.
No obstante, pase lo que pase, los que vivimos aquella fiebre jamás olvidaremos la revolución, diría que casi romántica, que desató el OnePlus One: un Android revolucionario por muchas cosas, entre ellas un entusiasmo generalizado de la comunidad más ligada a la personalización y las ROMs.
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La noticia
Hace 12 años, un móvil de 300 euros sorprendió a la industria: fue el primer 'Flagship Killer' que OnePlus nunca pudo repetir
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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