Antes de llegar a la adolescencia, Adrien Nicholas Brody ya había empezado su andadura profesional: con un pequeño kit de magia, empezó a ir a fiestas de otros niños a hacer su show, en el que se llamaba El Increíble Adrien. Obviamente, sus padres decidieron apuntarle inmediatamente a clases…
Artículo original publicado en SensaCine
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