Hubo una época en la que estrenar un móvil, casi implicaba pasar por la tienda de apps para descargar un teclado. Las opciones que venían predeterminadas por los fabricantes solían ser toscas, lentas y carecían de funciones que hoy nos parecen básicas. Apps como el mítico Swype revolucionaron nuestra forma de escribir hasta el punto de que su función estrella llegó a otros teclados como el de Google. Y pronto, Play Store (en aquel entonces Android Market) fue sumando alternativas que prometían hacernos escribir más rápido y con menos fallos.
Sin embargo, el panorama actual es distinto. Aunque todavía hay quienes animan a instalar alternativas de terceros —se mantienen algunas muy buenas opciones, sobre todo en el Open Source—, la pregunta ya no es si tiene sentido hacerlo. Porque la cruda realidad es que este nicho de aplicaciones pasa desapercibido. El motivo no es otro que la evolución del software nativo: a pesar de que Gboard y el teclado de iOS tienen casi un monopolio, todavía existen reductos de resistencias y nuevas corrientes que intentan mantener viva la competencia.
La principal razón por la que pocos buscan teclados de terceros es porque los que vienen instalado en Android y en el iPhone por defecto son excelentes para el grueso de usuarios. Google y Apple han invertido tiempo y recursos en perfeccionar sus herramientas de introducción de texto, y ahora son todoterreno.
Un estudio de hace un par de años confirmaba esto con datos científicos. Tras someter a los principales teclados del mercado a pruebas de autocorrección, autocompletado y predicción de la siguiente palabra (simulando errores humanos), Gboard se coronó como el mejor teclado absoluto con 536 puntos. El teclado nativo de iOS tampoco se quedó atrás, logrando la tercera posición global y destacando por ser el más preciso prediciendo la siguiente palabra.
Gboard, que viene preinstalado por defecto en la mayoría de Android vendidos de forma global, ha integrado funciones que han neutralizado a la competencia de terceros: dictado por voz, traducción simultánea, portapapeles e incluso un buscador de GIFs. Cuando la herramienta nativa es capaz de detectar lo que queremos escribir incluso si pulsamos las teclas equivocadas, el incentivo para buscar una alternativa en la tienda desaparece.
A pesar del dominio de Gboard y el teclado de iOS, el mercado de terceros no está muerto al 100%. Podríamos decir que ha evolucionado hacia la hiperespecialización. Los usuarios que siguen recurriendo a este listado de alternativas ya no lo hacen buscando funciones básicas, sino soluciones a necesidades concretas:
Si hay una salvación a la que se están agarrando los teclados de terceros para volver a ser relevantes, es la Inteligencia Artificial. La introducción de texto ya no consiste solo en corregir faltas de ortografía, sino en ayudar al usuario a redactar o cambiar el tono del mensaje.
Grammarly ha pivotado su teclado para convertirlo en un asistente de escritura en tiempo real que sugiere reformulaciones complejas. Por su parte, SwiftKey ha integrado profundamente el motor de Copilot de Microsoft, permitiendo a los usuarios generar texto desde un prompt directamente en la barra de chat de WhatsApp o Telegram.
Y la última opción más sonada viene de la mano de Typeless, una app que lleva el concepto de teclado a otro nivel, eliminando literalmente las teclas. Su enfoque se centra 100% en el dictado por voz vitaminado por IA, pero a diferencia de los dictados tradicionales de Google o Apple que transcriben palabra por palabra, Typeless procesa la voz de forma natural: limpia muletillas, entiende cuando te corriges a mitad de frase y plasma solo la idea final con una puntuación que intenta ser perfecta. Además, adapta el tono dependiendo de si se usa para WhatsApp o Gmail.
Eso sí, esta ventaja podría ser efímera. Apple ya está desplegando sus propias herramientas de reescritura impulsadas por Apple Intelligence a nivel de sistema operativo, y Google inyecta constantemente las capacidades de Gemini directamente en Gboard. La carrera por la IA es intensa, pero el pasado nos ha enseñado que, cuando una función de terceros se vuelve indispensable, Google y Apple no tardan en integrarla de forma nativa. Así es como cierran el círculo una vez más.
Imagen de portada | Pepu Ricca para Xataka Móvil
En Xataka Móvil | A pesar de sus ventajas sobre el papel, yo no me paso ni de broma a eSIM. Larga vida al trocito de plástico
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La noticia
Hace años era la primera app que instalábamos al estrenar móvil. Hoy, Google y Apple los han convertido en una especie en extinción
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Pepu Ricca
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