En la novela de George Orwell, ‘1984’, los ciudadanos debían convivir con una “telepantalla” instalada tanto en sus hogares como en lugares públicos. Un dispositivo de vigilancia que controlaba todos sus pasos y escuchaba todas sus conversaciones. Hoy en día, no estamos tan lejos de eso.
A los sistemas de control social (especialmente en países como China), se suma ahora que cualquier persona puede convertirse en una especie de ‘Gran Hermano’ sin que ni siquiera nos demos cuenta, gracias a dispositivos personales como las gafas inteligentes o los grabadores con IA.
Un testigo insuficiente. A primera vista, los fabricantes han contemplado esta necesidad de proteger la privacidad de las personas incorporando en las gafas inteligentes un LED que actúa a modo de chivato. Si está encendido, significa que están grabando. Sencillo.
Meta lo bautiza como ‘Capture LED’, una luz blanca que está situada en el frontal y que parpadea cuando se está capturando contenido. Desde luego, no es un detalle que pasa desapercibido. Pero esta excelente pista se está viendo adulterada por la acción de aquellos que manipulan esta luz, convirtiéndola así en un testigo insuficiente.
Adiós, LED; adiós, cámara. Y esto es un problema grave, que puede no solo alterar nuestro comportamiento como individuos, sino también como sociedad. Una “paranoia” colectiva que puede derivar en un comportamiento panóptico y a una asimetría de poder importante.
Para evitar los riesgos innecesarios de estas gafas, Meta ha confirmado que la cámara de sus ‘smart glasses’ se desactivará si detecta que el LED ha sido manipulado o destruido. Es un paso más allá de la primera medida que adoptaron y que bloqueaba la captura cuando se detectaba que la luz había sido tapada.
Pero. Sin embargo, pronto aparecieron métodos para burlar esta solución, desde cubrir el LED hasta destruirlo o manipularlo físicamente. Por ello, Meta ha ampliado su protección y ahora sus gafas con IA también son capaces de detectar esto y desactivar la cámara. Es decir, se amplía esta protección a intentos más agresivos de anular el aviso visible.
También el usuario puede tomar acción y de hecho han empezado a surgir aplicaciones que detectan si hay gafas inteligentes que pueden estar grabándote.
El problema no es la tecnología. Obviamente, esto no es una garantía absoluta para nuestra privacidad, pero sí una respuesta directa de la marca ante un tema que cada vez empieza a preocuparnos más.
En España, ya ha habido casos de un mal uso de estos dispositivos que han acabado con detenciones. Fuera de nuestras fronteras, incluso, se ha demostrado que pueden usarse para identificar extraños por la calle o incluso acosar por internet a aquellos que han sido grabados sin su consentimiento ni conocimiento. Una importante grieta que deja sobre la mesa que tenemos mucho que resolver como sociedad. El problema no es la tecnología, es la mano que la dirige.
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La noticia
Hay gente tapando el LED de las gafas inteligentes para grabar a escondidas. El problema es tan grande que Meta acaba de tomar una decisión drástica
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Noelia Hontoria
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