Estamos todos de acuerdo en que no hay que darle demasiadas vueltas a El Diablo Viste de Prada. Es una película entretenidísima, sí, pero su guion es muy frágil (algo que le pasa también, por cierto, a su segunda parte) y probablemente nos deje más preguntas que respuestas. Una de ellas, la…
Artículo original publicado en SensaCine
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