En su momento era un gran seguidor de Santiago Segura y celebré los estrenos tanto de 'Torrente, el brazo tonto de la ley' como de 'Torrente 2: Misión en Marbella', sin olvidarme tampoco de sus trabajos para otros directores, pero la tremenda decepción que supuso 'Torrente 3: El protector' me hizo empezar a perder el interés en lo que hiciera.
Eso no ha cambiado con el paso de los años y las películas, pero ante el estreno de 'Torrente Presidente' decidí volver a verme todas las entregas de la saga y mi opinión se mantuvo como la recordaba: las dos primeras son las únicas que merecen la pena. Por ello, mis esperanzas en la sexta parte no iban mucho más allá de ver si me reía con algo y si no se me hacía pesada. A fin de cuentas, es una película pensada única y exclusivamente para eso.
Mi primera gran duda estaba en saber por qué ahora era el momento idóneo para la vuelta de José Luis Torrente, ya que Segura llevaba varios años dando largas y me quedaba la sensación de que la franquicia había muerto con 'Torrente 5: Operación Eurovegas'. A fin de cuentas, fue la menos taquillera -sí, incluso menos que la primera- y con sus 'Padre no hay más que uno' se estaba forrando.
Parecía que hiciera lo que hiciera la iba a pifiar, y la fuerte polémica que hubo cuando se produjo una pequeña filtración durante el rodaje también apuntaba en esa dirección. Fue entonces cuando tomó una decisión que creo que ha sido totalmente clave para llevar la narrativa a un terreno que la convertido en todo un bombazo en taquilla. Por ahí pocos peros se le pueden poner, pero la cosa cambia a la hora de hablar de la película en sí misma.
La saga Torrente realmente empezó siendo una parodia satírica de cierta parte de la sociedad española y en 'Misión en Marbella' se captó muy bien la caspa del nuevo rico a la hora de plantear una aventura disparatada. El problema es que la tercera y la cuarta entregas se convirtieron en un festival de cameos en el que la historia estaba totalmente descuidada. Hasta recuerdo que el propio Segura reconocía por aquella época que le costaba mucho escribir y la gracia de que era su amiguete Guillermo Del Toro el que le tenía que meter presión para ponerse manos a la obra.
Ahí es cierto que el rumbo se enderezó algo con 'Operación Eurovegas', pero la magia de los inicios ya se había agotado y todo quedaba limitado a lo inspirado que estuviese en las ocurrencias de cada escena. Vista de nuevo, es mucho más compacta como película que sus dos inmediatas predecesoras, pero mucho menos satisfactoria que las dos primeras. Algo similar sucede en el caso de 'Torrente Presidente'.
Una cosa que me gusta ver en películas orientadas al puro entretenimiento es que sus protagonistas se lo pasen bien, ya que es una energía que puede contagiarse al espectador para que les pase exactamente lo mismo. Realmente creo que eso es algo que Segura busca aquí, pero también que vuelve a caer en echar mano del cameo constante para conseguirlo.
Ahí es verdad que algunos aciertos hay, pues recuperar a Gabino Diego como Cuco es algo con lo que no contaba. Su presencia ya era fundamental en que 'Misión en Marbella' esté más cerca del nivel de la primera que de todo lo que vino después y aquí es el eje sobre el que ir recuperando a todos sus ayudantes, dando así una mayor sensación de unión con la saga.
Dicho esto, ahí también se acaba cayendo en apostar demasiado por la colección de rostros famosos que acaba restando mucho a su condición de parodia. Ya no es tanto la brocha gorda característica de la saga desde su primera entrega como que simplemente se opta por el apelotonamiento como principal motor narrativo. Y habrá gente a la que todo o casi todo le haga gracia, pero la incredulidad acabará siendo lo único que despierte en otros espectadores.
De hecho, es curioso que una sensación que me deja 'Torrente Presidente' es la de quedarse corta. Claro que dispara dardos a todo el mundo, pero lo hace sin orden ni concierto -¿qué leches pinta que la burla hacia Irene Montero sea asociándola al equivalente de la película del PSOE o que en NOX haya alguien contratado para cuidar la sensibilidad feminista de sus candidatos?-, casi dando por momentos más de que no busca tanto la parodia como la sonrisa cómplice.
Por el camino sí que deja algún que otro momento simpático, pero queda la sensación de que funciona más como forma de aprovecharse de la coyuntura de la sociedad española y de cómo todo se ha convertido en un campo de minas en el que cualquier cosa vale para reírse del que opina diferente. Y que ahí todo vale, por lo que no me extraña que haya quien celebre lo que ofrece 'Torrente Presidente', pero para mí sabe a poco.
Como entretenimiento es cierto que no llega a hacerse pesada, pero también que está más descuidada en lo cinematográfico, En las anteriores entregas daba la sensación de que Segura quería superarse a sí mismo en términos de espectacularidad y eso también se traducía en estar más cuidadas técnicamente. Aquí eso no pasa, pues sí que se nota más mimo que las películas de 'Padre no hay más que uno', pero se conforma con ser más funcional que otra cosa.
De todas formas, al final todo se reduce a que 'Torrente Presidente' te haga o no gracia, porque además cualquier tipo de conversación sobre otros puntos va a quedar reducida a quejas de si eres un amargado o peor, que Segura hasta ha comparado a los críticos con los pedófilos. Por mi parte, creo que como parodia aporta bien poquito -que decir burradas y pasarse por el forro lo políticamente incorrecto está bien, pero hace falta más que eso- y que como película es floja. Pero al menos no es un desastre, algo es algo.
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La noticia
He vuelto a ver todas las películas de la saga antes de 'Torrente Presidente' y creo que Santiago Segura ha ido a lo fácil y se ha quedado corto
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por
Mikel Zorrilla
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