Artemis II ha despegado con éxito y no estamos ante un lanzamiento cualquiera. Lo que hemos visto marca el regreso de seres humanos rumbo a la Luna más de medio siglo después de las últimas misiones del programa Apolo, un hito que durante décadas parecía reservado a los libros de historia. Esta vez, además, no se trata solo de volver, sino de llevar a una tripulación más lejos de la Tierra de lo que ha llegado ningún ser humano en medio siglo.
Para entender la dimensión de este despegue conviene detenerse un momento en qué es exactamente Artemis II. La misión representa el primer vuelo con tripulación del nuevo sistema de exploración de la NASA, que combina la nave Orion, el cohete SLS y los sistemas de tierra del Kennedy Space Center. Durante aproximadamente diez días, los astronautas evaluarán el comportamiento de la nave en condiciones reales, algo que hasta ahora solo se había probado sin personas a bordo. La propia NASA lo plantea como un paso imprescindible para abrir el camino a futuras misiones concebidas para regresar a la superficie lunar.
Antes de llegar a este momento, lo que hemos tenido ha sido una cuenta atrás con cierta tensión. En las horas previas, los equipos tuvieron que revisar una anomalía en un sensor de temperatura de una batería del sistema de aborto, que la NASA atribuyó a un problema de instrumentación y que, según la agencia, no afectaría al lanzamiento. A eso se sumó otra incidencia en el sistema de terminación de vuelo, el mecanismo de seguridad que permite destruir el cohete si se desvía de su trayectoria y supone una amenaza, un problema que llegó a situar la misión en “no go”. Ambos contratiempos quedaron atrás antes del despegue y forman ya parte de los antecedentes de una jornada que finalmente salió adelante.
La trayectoria prevista para el vuelo de Artemis II
Durante los próximos días, lo que veremos será una misión relativamente corta, pero muy exigente. Tras el lanzamiento, la nave entrará primero en una órbita elevada alrededor de la Tierra durante unas 24 horas para comprobar que todos los sistemas funcionan correctamente, antes de iniciar el viaje hacia la Luna. A partir de ahí, la tripulación realizará distintas maniobras, incluida una prueba de control manual y aproximación a la etapa superior del SLS, para validar el comportamiento de Orion en situaciones reales. El plan pasa por rodear la Luna y regresar sin poner un pie en nuestro satélite, en un trayecto de unos diez días pensado para ensayar cada fase clave del viaje.
La tripulación de Artemis II
Si nos fijamos en la tripulación, lo que encontramos es una mezcla muy medida de experiencia y simbolismo. Reid Wiseman es el comandante de la misión, acompañado por Victor Glover como piloto y por Christina Koch y Jeremy Hansen como especialistas de misión, cuatro perfiles que ya han vivido el espacio de primera mano. En conjunto acumulan 660 días en órbita y 12 paseos espaciales, lo que encaja con una misión en la que cada decisión cuenta. A eso se suma algo que también pesa: Koch será la primera mujer en viajar hacia la Luna y Hansen el primer no estadounidense en hacerlo, abriendo una nueva etapa en quién forma parte de estos viajes.
Hay un detalle que nos toca un poco más de cerca y que conviene no perder de vista. Parte de esta misión también pasa por España, en concreto por Tres Cantos, en Madrid, donde Airbus Crisa ha diseñado, fabricado y validado la Unidad de Control Térmico del Módulo de Servicio Europeo, integrado en Orion. Este sistema es el encargado de suministrar aire y agua a la tripulación y de mantener la temperatura dentro de niveles adecuados tanto para los astronautas como para los equipos. Es una pieza discreta dentro del conjunto, pero sin ella no sería posible sostener una misión como esta en condiciones seguras.
Si Artemis II confirma que todo funciona como debe, lo siguiente será dar un paso más sin tocar todavía la superficie. Artemis III está planteada como una misión de prueba en órbita terrestre baja para validar los sistemas y maniobras necesarios antes del gran salto. Después llegará Artemis IV, que según los planes actuales sí marcará el regreso de astronautas a la superficie lunar. A partir de ahí, el objetivo ya no será solo volver una vez, sino avanzar hacia una presencia humana duradera en la Luna con misiones cada vez más frecuentes.
Imágenes | NASA
En Xataka | Los astronautas de Artemis II realizarán experimentos en los que serán sus propios modelos de estudio
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La noticia
Histórico: Artemis II despega con éxito y la humanidad vuelve rumbo a la Luna tras más de 50 años
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Xataka
por
Javier Marquez
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