
La ONG Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este lunes que el 40º Tribunal de lo Penal de Estambul ha impuesto "restricciones arbitrarias" a los abogados, periodistas y ciudadanos que intentan seguir el juicio de Ekrem Imamoglu, el encarcelado y destituido alcalde de Estambul y principal rival político del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
"Un tribunal de Estambul ha impuesto restricciones arbitrarias a abogados, periodistas y ciudadanos que buscan seguir el juicio del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, encarcelado", ha denunciado HRW en un comunicado con respecto del proceso legal que afronta el político del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP) junto a 406 funcionarios municipales y otras personas "juzgadas desde el 9 de marzo de 2026 por cargos de corrupción con motivaciones políticas".
En este sentido, el subdirector para Europa y Asia Central de Human Rights Watch, Benjamin Ward, ha subrayado que "el principio fundamental de que la justicia debe ser visible exige el acceso de periodistas, abogados y el público, especialmente cuando se trata de funcionarios electos y los procedimientos revisten un gran interés público". "Hay mucho espacio vacío en la enorme sala del tribunal que podría y debería utilizarse para garantizar que los periodistas que siguen el caso puedan seguir eficazmente los procedimientos", ha agregado.
La ONG ha señalado al hilo que las decisiones de esta corte de aumentar las restricciones se produjeron "tras varias audiencias tensas, presenciadas por representantes de Human Rights Watch, marcadas por disputas sobre la distribución de los asientos entre el tribunal, abogados, periodistas y políticos".
Las audiencias, según ha recogido HRW, se celebran en el juzgado del complejo penitenciario de Marmara, en Silivri, el distrito más remoto de Estambul, a 70 kilómetros del centro, con "estrictas" medidas de seguridad en el exterior del juzgado y "con una fuerte presencia de gendarmes, barricadas y controles de identidad en las entradas al aparcamiento del complejo penitenciario y al edificio que alberga las salas del tribunal".
La sala en la que se celebra el juicio "tiene el tamaño de un pabellón deportivo", con los jueces situados en un extremo junto al fiscal frente al centenar de acusados en prisión preventiva rodeados de gendarmes y, a continuación, asientos para los acusados en libertad, con los abogados sentados en filas elevadas a los lados, y un pequeño recinto al fondo para el público y los medios de comunicación, ha descrito la ONG.
En este contexto, el tribunal ha limitado el número de abogados y familiares presentes por acusado, restringido el acceso de simpatizantes y figuras de la oposición y rechazado la presencia de letrados observantes y público general. Asimismo, "tras un incidente en el que un periodista le hizo una pregunta a Imamoglu cuando salía de la sala, ahora solo se permite a los periodistas seguir las sesiones desde la esquina trasera" de la misma, ha indicado Human Rights Watch, que se ha hecho eco de sus alegaciones sobre "la dificultad de ver y escuchar el desarrollo completo de las sesiones" desde su nueva ubicación, descrita como un "punto ciego".
"Imponer restricciones arbitrarias al acceso a este caso socava la confianza en el proceso y viola el requisito, tanto del derecho turco como del Derecho Internacional, de que la justicia se administre públicamente", ha declarado Benjamin Ward, que ha reclamado que, "en lugar de limitar el derecho del público a la información sobre el caso, las autoridades deberían permitir que los periodistas informen exhaustivamente sobre el proceso y garantizar el acceso público al juicio".
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