El relato de la supervivencia de Huawei durante los últimos años ha estado marcado por ciertos hitos que, sin duda, han tenido mucho impacto mediático. Desde su regreso a la conectividad 5G en móviles hasta los recientes avances de la fundición de SMIC para romper la barrera litográfica con el Kirin 9030 en los Mate 80. Sin embargo, esos logros seguían circunscritos a la gama alta y premium, un terreno de altos márgenes pero volumen más limitado. Para presumir de una recuperación real, el fabricante necesitaba demostrar que podía aplicar esa misma fórmula de independencia en otros segmentos.
Esa demostración de fuerza acaba de llegar con unos invitados modestos: los Huawei Enjoy 90. Durante su presentación en China, la cúpula directiva no ha escatimado en simbolismos. Como recogen en Huawei Central, He Gang, CEO de la división de consumo, aseguró que la compañía ha vuelto por fin "a pleno rendimiento". En la misma línea, Richard Yu subrayó que este modelo marca el auténtico reingreso al mercado. El motivo de tanta celebración no es el diseño del dispositivo, sino una frase que resuena en las redes asiáticas para presumir de lamarca: "A partir de ahora, todo es Kirin".
Para entender la magnitud de este lanzamiento, debemos mirar atrás. Tras el veto de 2019, Huawei perdió el acceso a los nodos de fabricación avanzados —además del acceso a chips 5G—, motivo por el que recurrió a versiones recortadas y limitadas a 4G de los procesadores Snapdragon de Qualcomm para mantener a flote su gama de entrada y media. Durante años, la compañía debió priorizar sus exiguas reservas de silicio propio para los modelos premium que lograba ensamblar.
Que ahora la serie Enjoy 90 incorpore procesadores Kirin de la casa supone un punto de inflexión operativo. Confirma que Huawei y socios como SMIC o SiCarrier han logrado estabilizar la cadena de suministro lo suficiente como para abastecer al segmento que genera mucho volumen en el mercado. Lo más cerca que han estado de ello fue con el Nova Flip S, un plegable de gama media, que sin embargo, no era nada económico.
Ya no necesitan a Qualcomm, tampoco para sus dispositivos más baratos: el fabricante chino ha conseguido crear una estructura de diseño y fabricación capaz de escalar desde los chips más básicos hasta la gama alta. Y así, ha sorteado las restricciones comerciales impuestas desde Washington, eso sí, todavía arrastran ciertos problemas e incógnitas: falta de potencia bruta y la miniaturización.
El chip es solo la punta del iceberg de una estrategia de autosuficiencia mucho más profunda. Estos nuevos Enjoy 90 llega, como es evidente en los últimos tiempos, sin rastro de Android, con la madurez del independiente HarmonyOS. La reciente sexta iteración del SO de Huawei ha consolidado una plataforma ahora con núcleo propio y desligada del código base de Android. De hecho, este sistema operativo tiene una contraparte Open Source —como Android con AOSP—que opera como sistema nervioso en 1.200 millones de dispositivos.
Decíamos antes que Huawei todavía debe sortear algunos obstáculos más, como poner a sus chips de gama alta al mismo nivel que la competencia. Y sí, quizá sea una necesidad, pero ahora mismo su clave es la integración vertical. Al controlar hardware y software —una filosofía reservada para pocos, como Apple— Huawei puede optimizar el código para extraer el máximo rendimiento de sus chips menos avanzados que los de sus rivales.
A este control se suma la agresiva nacionalización de los componentes internos. Informes recientes demostraron que casi el 60% de las piezas de los últimos smartphones de la marca ya provienen de proveedores locales chinos. Desde las memorias NAND hasta el desarrollo de sensores fotográficos CMOS, Huawei está tejiendo una red de seguridad importante.
Cuando los directivos de Huawei hablan de "regreso total", se refieren a la recuperación de su músculo operativo. Tras recuperar el número uno en ventas en su mercado natal destronando a Apple y otras marcas locales, la empresa cuenta ahora con un catálogo cada vez más completo (top tier, media y entrada) fundamentado en tecnologías que no dependen de licencias extranjeras.
EL siguiente paso, tal y como han insinuado en la presentación de los móviles, es la expansión global. Si bien exportar un ecosistema carente de los servicios de Google a mercados como el europeo sigue siendo un desafío monumental, la independencia lograda desde el diseño del chip hasta la última línea del sistema operativo demuestra que los vetos no lograron su objetivo. En su lugar, han forzado la creación de un gigante autónomo que ahora está listo para competir bajo sus propias reglas.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Xataka y HiSilicon
En Xataka Móvil | Huawei logra en meses lo que Android no ha conseguido en 15 años: que el 90% de sus móviles se puedan actualizar
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La noticia
Huawei quedó tocada y casi hundida por el veto de EEUU. Tras años de resiliencia, están listos para su "verdadero regreso"
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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