'Hugo 24' es genial cuando muestra la vida de mi barrio y su ajetreo cotidiano, pero su cadena de desgracias continuas cansaría a cualquiera

'Hugo 24' es genial cuando muestra la vida de mi barrio y su ajetreo cotidiano, pero su cadena de desgracias continuas cansaría a cualquiera

Cada día de mi vida veo los lugares en los que transcurre 'Hugo 24', entre Cuatro Caminos y Plaza de Castilla. Los barrios obreros, laberínticos y clónicos de Ventilla, las variopintas tiendas de Bravo Murillo, los pisos proletarios que siempre quieres reformar, los Tecnocasa donde van a morir a los sueños. Me encanta mi barrio: es uno de los pocos lugares sin gentrificar que aún sobreviven en una Madrid que se confunde cada vez más con un parque de atracciones para turistas. 

Lo que no he visto jamás en los 15 años que llevo aquí son personajes como los que pululan por 'Hugo 24', una película que, entre pobreza, desesperación, robos, palizas y triquiñuelas encharca la imagen de un barrio donde, honestamente, ya nos iba bien sin necesidad de ser representados como el Bronx de Madrid.

Te han llamado barrio conflictivo

Al margen de mi valoración particular (difícil de dejar aparte durante la proyección, claro), 'Hugo 24' es una película de desventuras quinquis dirigida con un pulso fabuloso. Formalmente es una especie de '¡Jo, qué noche!' que, durante 24 horas, sellará el destino de Hugo, un chaval en situación desfavorecida al que no paran de ocurrirle desgracias, una tras otra, mientras pasa el rato con su colega intentando evitar que les echen de casa. El problema es que todo el nervio puesto en lo visual se pierde rápidamente por culpa de un guion que no está todo lo pulido que debería.

Cuando la película de Luc Knowles trata de marcar los grandes hitos del día de Hugo, falla sobremanera: hay algo impostado en estos movimientos fortuitos del libreto que fuerzan que la película siga a trompicones, casi como obligándose a meter puntos de giro que agranden y aumenten la desgracia de su protagonista. Sin embargo, lo más interesante y refinado se encuentra, precisamente, entre esos momentos. La cotidianeidad de un día a día buscándose la vida, entre máquinas expendedoras, kebabs, polvos en un portal, entrevistas de trabajo, azoteas vacías y currillos de tres al cuarto.

Ahí es donde 'Hugo 24' consigue brillar y hacerse valer por sí misma, eliminando todo el artificio y dando pinceladas a las personalidades de sus protagonistas, que consiguen (por suerte) ir mucho más allá de lo obvio. Es cierto que, en su ansia por denunciar la precariedad y la crisis de vivienda, la película cae en un discurso excesivamente simple para que todos podamos identificarnos con él y asentir, con tristeza pero convencidos, mientras la vemos. No hay explicaciones ni matices: solo exposición. Y es difícil no estar de acuerdo con ella.

Rabia entre los dientes

Sin embargo, para enfatizar el drama en el que vive, el guion no deja una sola casilla sin marcar: madre encarcelada por traficar con droga; hermana maltratada trabajando doblando turno en un bar de mala muerte; protagonista a punto de ser desahuciado el día de su cumpleaños; amigo sin oficio ni beneficio que se dedica a robar para sacar unos euros... Al final, la pila de desgracias no deja paso al regusto de claridad y esperanza con el que, de alguna manera, quiere que se quede el espectador.

La película tiene más que ver con 'Barrio' que con el cine quinqui de unas décadas atrás, pero, en la búsqueda de la autenticidad de la película de Aranoa, acaba resultando impostada, y algunos de sus giros directamente risibles. Knowles confía en exceso en su estilo y parece olvidarse de que una historia como esta no puede basarse en torno a trompicones, sino que necesita una cadencia correcta para que su discurso cale. No basta con encadenar tristezas, ni dar por hecho que "ser de barrio" es el sinónimo de tener una vida desgraciada y vivir al límite: es una de muchas realidades, pero también un discurso al que le faltan matices para no ser hosco.

Reconozco que me da un poco de pena no haber entrado en 'Hugo 24' como me hubiera gustado, porque claramente el director habla desde lo honesto, tratando a sus personajes con una dignidad que otros les habrían arrebatado y encontrando luz en las tinieblas. Sin embargo, su concatenación de fatalidades y su tendencia al exceso narrativo llevan, de manera inevitable, a que la percibamos como menos real de lo que pretende ser. Reivindicar la vida de barrio (de mi barrio, concretamente) era otra cosa.

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La noticia 'Hugo 24' es genial cuando muestra la vida de mi barrio y su ajetreo cotidiano, pero su cadena de desgracias continuas cansaría a cualquiera fue publicada originalmente en Espinof por Randy Meeks .

Mayo 14, 2026 • 1 hora atrás por: Espinof.com 28 visitas 2092838

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