Íbamos a convertir la basura en energía limpia. Ahora el sector del biogás se enfrenta a su mayor reto: convencer a los vecinos

Íbamos a convertir la basura en energía limpia. Ahora el sector del biogás se enfrenta a su mayor reto: convencer a los vecinos

Puede que España esté despuntando como gran potencia en energía solar y eólica, pero hay otras energías verdes que se le atragantan. El estado español no está teniendo olfato para el biogás. O mejor dicho: no le huele bien, en el sentido más literal de la palabra. Sin embargo, el sector ha pasado prácticamente de cero a cien en tiempo récord: en apenas dos años hay más de 200 proyectos de biogás sobre la mesa en diferentes fases de tramitación. Y traen consigo un problema: el biogás es la energía verde que nadie quiere cerca de casa.

El problema: transición energética vs. rechazo social. En la hoja de ruta de la transición energética de España (el PNIEC 2030), que tiene como objetivo final que el estado logre la neutralidad de emisiones para 2050, el biogás tiene su papel. Pero para hacerlo posible es requisito indispensable construir y poner en marcha plantas. 

Y aquí choca con una muralla de rechazo social en forma de plataformas ciudadanas, no tanto a la tecnología en sí, sino al modelo de implantación. Razones no faltan: desde el clásico miedo al mal olor a la falta de planificación territorial empresas promotoras que presentan proyectos sin pisar el territorio y hablar con quien vive allí, el gigantismo de algunas instalaciones o la sombra de las macrogranjas como argumentos, como explican para El País el profesor emérito de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Catalunya Xavier Flotats y el biólogo e investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales Fernando Valladares.

Por qué es importante. Que el biogás figure en la estrategia de transición energética de España implica que, tarde o temprano, va a materializarse; la clave ahora está en el cómo. Es, además, una vía directa hacia la soberanía energética que sustituye al gas natural. Basta echar un vistazo al mapa del precio de la electricidad en Europa para entenderlo: los países que dependen de combustibles fósiles importados sufren la volatilidad de los precios, mientras que quienes han apostado por alternativas propias logran una mayor independencia y estabilidad. 

Pero su valor va más allá de la energía. Estas plantas generan fertilizantes orgánicos que sustituyen a los químicos derivados del petróleo y ofrecen una solución real a la gestión de residuos. Los purines o los restos agrícolas se van a producir igual, con planta o sin ella; la diferencia es que el biogás permite convertirlos en un recurso en lugar de dejarlos como un problema medioambiental.

Contexto. Una planta de biogás es esencialmente un estómago donde bacterias descomponen los residuos orgánicos sin oxígeno, lo que se conoce como digestión anaeróbica. De aquí se obtienen dos productos: un gas rico en metano y un abono. En función del gas obtenido, la planta es de biogás a secas o biometano: el biogás es metano combinado con dióxido de carbono casi a partes iguales, de modo que es un combustible "flojo" que suele quemarse in situ para generar electricidad o calor local. Sin embargo, las plantas de biometano añaden un paso de refinado (retirar el dióxido de carbono), para obtener un gas similar al gas natural fósil.

En Europa, el sector del biogás es una industria consolidada con más de 19.000 plantas, de las cuales casi la mitad están en Alemania. Una imagen dice más que mil palabras: este mapa de plantas de biometano de Europa  del Gas Infrastructure Europe evidencia la densidad en estados como Alemania o Dinamarca frente al desierto español.

El dilema ecologista. Para el ingeniero Xavier Flotats, el rechazo generalizado es una contradicción:"Para algunos activistas, es mejor que un vertedero esté emitiendo metano a la atmósfera antes que llevar los residuos a una planta de biogás para hacer algo provechoso con ellos". Y profundiza explicando que aunque ese digestato saliente tiene en peso el 95% de la composición de entrada, su composición cambia, se mineraliza y se convierte en fertilizante.

Valladares asegura que las plantas de biogás son greenwashing en tanto en cuanto el proceso no hace desaparecer los residuos, solo quitan el 5%. Y que "No se pueden entender las plantas de biogás sin las macrogranjas industriales de aves, cerdos y vacas". Para el biólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales, las únicas plantas viables son pocas, pequeñas, seguras y caras. Marina Gros, representante de Ecologistas en Acción reconoce que "existen discrepancias dentro de la organización porque hay debate, hay visiones diferentes". Y de hecho, han publicado una guía para evaluar caso por caso.

El elefante en la habitación. Bajo el dilema del biogás subyace inevitablemente la controversia de las macrogranjas: ante un eventual despliegue de plantas se daría la realidad de parte del biogás producido en el estado dependería de sus purines. Hay quien ve esto como aprovechar un problema ya existente, pero para otras personas supone un lavado de cara a un tipo de ganadería industrial diseñada para maximizar la productividad a menor coste frente al bienestar animal y el equilibrio ambiental del territorio.

Separar el grano de la paja. Ante este aluvión de proyectos, los expertos coinciden en la importancia de distinguir los planes sostenibles de los que no lo son. Algunas señales que marcan que un proyecto es razonable pasan por elegir una ubicación próxima a los residuos que gestiona y operar a escala comarcal, con un plan de utilización del digestato como fertilizante local y un diseño que garantice la estanqueidad total. 

Por el contrario, existen señales que son auténticas red flags: que la planta esté lejos de los residuos pero cerca de gasoductos, la ausencia de planes para el digestato, la recepción de residuos en fosas abiertas, la competición con otras plantas por la materia prima o una lógica de macroplanta industrial desvinculada del territorio.


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La noticia Íbamos a convertir la basura en energía limpia. Ahora el sector del biogás se enfrenta a su mayor reto: convencer a los vecinos fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .

Abril 5, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 58 visitas 1964678

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