SEÑOR DIRECTOR:
Los incendios forestales en la Región del Biobío no solo evidencian una emergencia ambiental, sino el fracaso del gobierno en anticiparse y responder con la urgencia que la situación exige. Mientras el fuego avanza, la ayuda llega tarde y el respaldo efectivo del Estado sigue siendo insuficiente.
Las comunas y municipios quedan sobrepasados, enfrentando solos incendios de magnitud conocida y recurrente. No hay prevención real, no hay refuerzo oportuno de recursos y no hay una conducción clara desde el nivel central. Lo previsible se vuelve tragedia por falta de decisión.
El Biobío no necesita excusas ni anuncios cuando el daño ya es irreversible. Necesita presencia del Estado antes, durante y después de la emergencia. Lo demás es abandono.
Eulogia Lavín
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