SEÑOR DIRECTOR:
Vivir en sociedad exige respeto mutuo; transgredirlo es vulnerar el contrato social que nos hemos dado.
Lamentablemente, hemos naturalizado conductas que atentan contra la convivencia, justificándolas erróneamente como formas de manifestación o como consecuencias de la violencia estructural. Más allá de si las llamamos “incivilidades” o les damos otro nombre, no podemos seguir tolerándolas. Al normalizar la destrucción, terminamos destruyendo nuestra capacidad de convivir en la diferencia. Es urgente recuperar el respeto por el espacio común.
Daniel Burgos Bravo
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