Amancio Ortega construyó el mayor grupo de moda del planeta partiendo de cero, se convirtió en la mayor fortuna de España y la decimosegunda del mundo. Ahora, acaba de añadir un nuevo récord a su trayectoria: es el mayor propietario inmobiliario del mundo gracias a las inversiones de Pontegadea.
Según los cálculos de Forbes, tras analizar documentos corporativos, registros de la propiedad y datos de las plataformas Regrid y Real Capital Analytics en nueve países, el patrimonio inmobiliario de Amancio Ortega estaría valorado en 25.000 millones de dólares, unos 21.200 millones de euros al cambio actual, repartido en más de 200 propiedades en 13 países. Esa cifra supera la del promotor australiano Harry Triguboff, con 23.200 millones de dólares en activos y la del estadounidense Donald Bren, con 19.200 millones, hasta ahora los grandes referentes del sector.
De la percha al ladrillo. Sin embargo, lo que más sorprende de este segundo imperio que ha creado, es que Inditex y Pontegadea no pueden ser más diferentes, aunque ambos tienen un punto clave en común: los dividendos de Inditex.
El caldo primigenio de Pontegadea surge en 2001, cuando Inditex debutó en bolsa. Ortega vendió entonces una participación del 13,5% de la empresa textil por 1.100 millones de dólares y con ese capital fundó Pontegadea, su vehículo inversor. Desde ese momento, Amancio Ortega dejaba de ser el beneficiario de los dividendos generados por el gigante textil y situaba a Pontegadea a Partler como sus representantes y beneficiarios de sus millonarios dividendos. En 2026, la family office de Ortega cobrará 3.234 millones de euros en concepto de dividendos por los resultados de Inditex en 2025, una cifra récord a título personal.
Una cartera de edificios Premium en todo el mundo. La estrategia de Pontegadea es sencilla de explicar, pero casi imposible de replicar: comprar los mejores edificios del mercado, en ubicaciones estratégicas e irremplazables de las principales ciudades del mundo, y encontrar a inquilinos solventes para firmar con ellos alquileres de larga duración obteniendo ingresos desde el primer día.
Entre sus propiedades figuran edificios emblemáticos como la Torre Picasso de 43 pisos en Madrid (que compró por 540 millones de dólares en 2011), la Devonshire House frente a Green Park en Londres por la que pagó 671 millones de dólares en 2013, la sede de Amazon en Seattle y en Canadá, o el Royal Bank Plaza de Toronto, que es sin duda su joya de la corona.
Solo en 2025, Ortega cerró 13 operaciones de compra en 10 ciudades de ocho países distintos, gastando más de 3.000 millones de dólares. Entre sus inquilinos encontramos nombres como la propia Inditex, a la que alquila los locales de sus mejores tiendas, Amazon, Apple, Meta, Nike, Spotify, FedEx, Home Depot y Walmart, e incluso su mayor rival en textil: Primark. Pontegadea también ha diversificado hacia la logística, la vivienda de lujo en alquiler y las infraestructuras portuarias o las redes energéticas.
Sin deudas, sin prisa y con muy pocos vendedores. Lo que diferencia a Pontegadea del resto de grandes inversores inmobiliarios es que, la inversora de Ortega parece tener fondos ilimitados, gracias a los milmillonarios dividendos que cada año recibe de Inditex, y que anualmente invierte íntegramente en ladrillo sin contraer deuda con sus operaciones.
Un agente inmobiliario que ha trabajado con la firma declaró a Forbes: "Compran activos de colección que son los mejores del mercado. Se parecen más a un coleccionista de arte que busca las obras de arte más exclusivas". De toda su cartera, según la base de datos Real Capital Analytics consultada por la revista estadounidense, solo ha vendido 10 edificios en más de dos décadas. Eso también les diferencia del resto de inmobiliarias, que tiende a deshacerse de sus edificios tras cuatro o cinco años.
Más inversión, menos impuestos. Detrás de la expansión de Pontegadea y su reciente estructuración europea basada en Luxemburgo, también hay una lógica fiscal muy afinada. En España, el impuesto sobre el patrimonio, al que se sumó en 2022 el impuesto de solidaridad dirigido a las grandes fortunas, penaliza el efectivo no invertido. Por lo tanto, la estrategia de Ortega es mantener el 100% de los dividendos que recibe de Inditex invertido en activos productivos para incrementar su valor y reducir la factura fiscal.
Según Forbes, Ortega ha ahorrado unos 800 millones de dólares en impuestos sobre el patrimonio desde 2001 gracias a esta reinversión constante en inmuebles, infraestructuras y energía de la mano de Pontegadea. Además, al canalizar el cobro de los dividendos de Inditex a través de Pontegadea y Partler, Ortega se beneficia de una exención fiscal pensada para holdings empresariales tributando por el 1,25% en lugar de hacerlo por el 28% que se aplica en el IRPF. En conjunto, Forbes estima que ese mecanismo le ha permitido ahorrar unos 7.000 millones de dólares en impuestos sobre esos dividendos en los últimos 25 años.
Imagen | GTRES, Unsplash (Sergio Kian)
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La noticia
Inditex hizo milmillonario a Amancio Ortega. Ahora también es el magnate inmobiliario más rico del mundo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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