Por supuesto, una vez más, la persona mala, diabólica y egoísta fue ella. Al final de Titanic, sí, cuando se hunde el barco, todos salen en botes salvavidas; el conjunto musical aguanta junto al capitán, y algunos tienen peor suerte y solo pueden aferrarse a las tablas que han quedado a la deriv…
Artículo original publicado en SensaCine
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