Laura Pérez-Cejuela
Nicosia, 23 may (EFE).- Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea buscan la fórmula para pagar el necesario aumento de sus inversiones en defensa, energía, pensiones o tecnología entre un menú que combina reformas estructurales para elevar el crecimiento con ajustes presupuestarios y no descarta el uso de la deuda común.
"Hubo amplio acuerdo en que asegurar la sostenibilidad fiscal sigue siendo un objetivo clave de la coordinación de las políticas económicas y fiscales de la UE, a pesar de las importantes necesidades de inversión que ponen bajo presión nuestras finanzas públicas", resumió el titular de finanzas chipriota, Makis Keravnos, tras una reunión informal de los Veintisiete en Nicosia.
En la segunda sesión del encuentro que comenzó ayer, los ministros debatieron sobre "Cómo puede Europa pagar las cosas que no puede permitirse" apoyándose en un análisis del mismo título del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ese organismo calcula que el gasto público de los países del continente aumentará de media en un 5 % del PIB hasta 2040, el equivalente al presupuesto de educación medio de esos Estados, y advierte de que, si no se cambian las políticas, la deuda ascenderá en ese periodo hasta el 130 % del PIB de media, el doble de lo actual.
La Unión Europea afronta la necesidad de aumentar su gasto en defensa -hasta el 5 % del PIB anual en los países que forman parte de la OTAN-, energía y electrificación, infraestructuras o innovación, así como en pensiones o sanidad debido al envejecimiento de su población, sin olvidar el pago de la deuda emitida para financiar el fondo de recuperación pospandemia.
Pero con unos niveles de déficit disparados tras esa crisis y la derivada de la guerra de Ucrania y un posible aumento aún mayor en el contexto del conflicto de Oriente Medio (hasta el 3,5 % del PIB este año), el margen de las arcas públicas es escaso y la inversión estatal no bastará para cubrir la brecha de financiación.
"No es problema abstracto, es un reto muy concreto y urgente que afrontamos aquí y ahora. La solución, en resumen, es más crecimiento y mejor gasto", dijo el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, en la rueda de prensa posterior al encuentro.
El FMI propone cubrir esa brecha de financiación con una combinación de reformas estructurales que impulsen el crecimiento - laborales, de pensiones, para movilizar inversión privada- y medidas de consolidación fiscal -tanto en gastos como ingresos- para lograr un ajuste que podría llegar hasta el 5 % del PIB en algunos casos.
Pero advierte de que en países muy endeudados esto podría no ser suficiente por lo que tendrían que replantearse el papel del Estado en áreas como educación, sanidad o pensiones y la "sostenibilidad del modelo europeo" de estado del bienestar, aunque los ministros no abordaron en detalle este tipo de medidas durante su encuentro.
El FMI sugiere además utilizar la emisión de deuda conjunta para financiar el suministro centralizado de "bienes públicos europeos", en concreto "duplicando el presupuesto de la UE para innovación, defensa y energía", lo que permitiría ganar eficiencia y generaría ahorros a los fiscos nacionales.
Sobre esta idea, Dombrovskis recordó que el modelo ya se utiliza para financiar el fondo de recuperación Next Generation, las ayudas a Ucrania y el programa SAFE de préstamos destinados a la compra conjunta de material de defensa, así como que la Comisión Europea lo ha incluido en su propuesta de Marco Financiero Plurianual (MFP) para 2028-2034 para responder ante posibles crisis.
Pero incidió en que este sistema "no sale gratis".
Según un análisis presentado por el Tribunal de Cuentas de la UE a los ministros, para 2027 la deuda en circulación de la UE superará los 900.000 millones de euros, casi diez veces el monto anterior al fondo de recuperación, y los costes por los intereses dentro del próximo MFP superarán los 30.000 millones de euros, más del doble de lo inicialmente presupuestado.
Países como España o Italia han defendido seguir utilizando las emisiones de deuda para financiar bienes comunes más allá de que expire el fondo de recuperación, pero la idea cuenta con el rechazo frontal de países como Alemania o Países Bajos. EFE
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