El Ciudadano
No es la primera vez que se produce un desalojo en el Cerro Chuño, en la ciudad de Arica. Paola Díaz, académica e investigadora de la Universidad de Tarapacá, ha sido testigo presencial del ocurrido en noviembre del 2024, mayo del 2025 y julio del 2026.
«Lamentablemente se ha estigmatizado a este territorio y, por lo tanto, a las personas», planteó la antropóloga y socióloga, quien ha trabajado durante 20 años en países como México, Estados Unidos, Francia, Italia, y ahora, desde 2023, en Arica y Parinacota y Tarapacá, estudiando la migración internacional y la violencia en las fronteras internacionales e interiores, y también las urbanas que se viven desde las tomas de terreno.
Para la investigadora, «el énfasis está puesto en cuestiones que espectacularizan la situación, generando la estigmatización del territorio, de las personas y las comunidades», sin abordar adecuadamente los temas de fondo. Este sitio ha sido conocido, por un lado, por la contaminación y toxicidad de este territorio; también por la presencia de un número importante de personas migrantes; y por la existencia de bandas delictuales.
En primer término, respecto del crimen organizado, la investigadora aclaró que «va mucho más allá que una toma de terreno. Es decir, tenemos en Chile proyectos importantes sobre criminalidad compleja como el equipo con la académica Romina Ramos (Trabajo Social-Uta-Iquique), que están evidenciando que se combate a los pequeños peces y no a grandes».
En tal sentido, agregó que «hay evidencia histórica, por ejemplo, en México, donde yo he trabajado y sigo trabajando en investigación sobre narcopolítica, necropolítica, que indican que no es eficaz combatir el crimen organizado a partir de la estigmatización de ciertas personas y comunidades, atacando pequeños peces».
A partir de su experiencia investigativa, la académica indica que «sería mucho más eficaz un enfoque preventivo, para, por ejemplo, evitar el reclutamiento infantil, con presencia del Estado en lugares donde la hay, como en Cerro Chuño, por lo menos a partir de 2024, que es cuando comenzamos nuestro trabajo etnográfico yendo cada semana».
Otras medidas efectivas, detalló, «como se ha hecho en Italia, es la intervención en la ruta del dinero, las finanzas, el lavado de dinero, y eso son peces gordos y son cuestiones financieras donde los dineros legales e ilegales se mezclan».
La académica destacó en esa línea que «podría decirse que en Chile hay Tren de Aragua, hay franquicias del Tren de Aragua, y de otras bandas transnacionales, pero que ni la comunidad venezolana ni otra en entero participan de esas redes criminales».
De hecho, acotó, «hay informes de la Fiscalía que dicen que las primeras víctimas de estas redes son las personas más próximas territorialmente a veces, o las personas más vulnerables, y esas personas son personas pobres, personas migrantes irregularizadas, personas en diferentes situaciones de desventaja y desigualdad social».

Un segundo foco, estima la antropóloga y socióloga, es que la narrativa de algunos medios pone énfasis en la «inmigración irregular, y lo que suele decirse o calificarse como los ‘ilegales’ en el discurso público. Nosotros, en estudios críticos de migración y frontera, muchos de nosotros en Chile y en América Latina, y en otros espacios de estudio, estamos hablando hace rato de ilegalización, irregularización, siguiendo a De Génova, que explica cómo se ilegaliza legalmente, o a través de la ley, a ciertas personas pidiéndoles ciertos documentos, ciertos procedimientos a los que no tienen acceso».
Eso sucedió, cuenta, «con familias de a pie, familias trabajadoras».
«Por ejemplo, en el caso venezolano de 2017, cuando estas personas huyen del hambre y de la carencia de servicios médicos en dicho país. Entonces en esta desesperación por salir, sin tener los medios para pagar un pasaporte y las coimas del trámite, se hizo muy difícil cumplir con los requisitos para gestionar las visas que se solicitaron en Chile desde 2018. Por lo tanto, hay todo un proceso legal que tiene como consecuencia irregularizar a ciertas personas, que de hecho se transforman en mano de obra mucho más barata que la población nacional», puntualizó la experta.
Esto, explica Díaz, «no sucede solamente en Europa y en los Estados Unidos, también sucede, históricamente, en Chile, con población peruana, boliviana, dominicana, haitiana, posteriormente colombiana, y desde hace algunos años venezolana».
Un tercer foco noticioso es mostrar territorios como Cerro Chuño, como espacios sucios.
Cerro Chuño es un territorio contaminado donde los pobladores enfermaron con patologías crónicas, graves y mortales, «pero existe un sensacionalismo tanto mediático como de algunas autoridades que asocia las tomas y las personas que viven allí con la basura, los desechos, la suciedad», advierte la académica.
Por ello, agregó, «asociar ciertos territorios a basura y esa basura a personas me parece estigmatizante cuando el problema estructural es la desigualdad, tanto urbana como social. Es un proceso de desechabilidad humana y material. Entonces, no es casualidad que ciertas poblaciones pobres, sean estigmatizadas como sucias, ilegales y criminales».
Seguiremos informando.
La entrada Investigadora especialista en migración y fronteras analiza el fondo del desalojo del Cerro Chuño en Arica se publicó primero en El Ciudadano.
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