La operación de rescate continuaba en la escuela primaria Shajare Tayebé, en la provincia de Hormozgán, donde una parte de las estudiantes permanecía entre los restos del edificio tras el ataque aéreo. El último informe, emitido por la Fiscalía del condado de Minab y difundido por la agencia oficial iraní IRNA, reportó al menos 108 niñas fallecidas y 60 heridas tras el bombardeo que, según las autoridades de Irán, fue realizado por fuerzas israelíes en el sur del país. El total de estudiantes presentes en el momento del ataque alcanzaba a 170, lo que mantenía la preocupación sobre un aumento en la cifra de víctimas mientras proseguían las labores de búsqueda y remoción de escombros.
De acuerdo con la información publicada por IRNA y citada por otros medios internacionales, este incidente se insertó en un contexto de creciente tensión militar, a raíz de la ofensiva conjunta anunciada por Israel y Estados Unidos contra Irán. La acción desencadenó una reacción inmediata por parte de Teherán, que ejecutó lanzamientos de misiles tanto hacia objetivos militares estadounidenses en la región como hacia territorio israelí en represalia.
El gobernador de Minab, Mohammad Radamehr, declaró a IRNA que a pesar del devastador impacto del ataque en la escuela, las autoridades mantenían el control de la situación y que en otras zonas de la ciudad persistía la calma. Radamehr aseguró que las operaciones de rescate y despeje del inmueble se efectuaban de manera coordinada, aunque no se ofreció un plazo definido para la culminación de los trabajos bajo los restos del centro educativo.
En relación con la dimensión política y militar del incidente, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán se refirió a los ataques como "pérfidas acciones del enemigo", haciendo alusión directa tanto al "brutal régimen estadounidense" como al "corrupto régimen sionista" israelí, a quienes responsabilizó de los bombardeos dentro del territorio iraní. En una declaración oficial, la entidad subrayó la determinación de las Fuerzas Armadas de responder de manera contundente, interpretando los ataques como un intento de someter a la nación iraní a exigencias externas mediante el uso de la fuerza.
El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, a través de su titular Abbas Araqchi, manifestó su rechazo al ataque a la escuela. "Ha sido bombardeada a plena luz del día, cuando estaba llena de estudiantes. Decenas de niñas inocentes han sido asesinadas", expresó Araqchi en comunicaciones difundidas en redes sociales. El ministro advirtió además sobre una inevitable respuesta ante lo que calificó como crímenes cometidos contra la población de Irán.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, difundió su primera declaración tras el inicio de los ataques, en la que condenó enérgicamente el bombardeo sobre la escuela en Minab. Pezeshkian catalogó la agresión como un acto que se sumaba al historial de hostilidades sufridas por la nación y remarcó su solidaridad con los familiares de las víctimas y los habitantes de la localidad afectada. Sus declaraciones fueron recogidas por IRNA y publicadas a través de los canales oficiales del gobierno.
En el desarrollo internacional del conflicto, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reconoció el inicio de una operación militar conjunta con Estados Unidos, cuyo propósito declarado es eliminar la "amenaza existencial" que, según sus autoridades, representa Irán. Netanyahu aludió además a un posible cambio en el gobierno iraní y al final del sistema instaurado en la República Islámica tras la revolución de 1979.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió abiertamente al objetivo de su administración en el escenario militar actual: la destrucción de las estructuras de poder constituidas en Irán desde hace más de cuarenta años. Este despliegue bélico coincidió, de acuerdo con las publicaciones de IRNA, con negociaciones indirectas entre Washington y Teherán, orientadas a alcanzar un nuevo acuerdo relativo al controvertido programa nuclear de Irán.
Las referencias cruzadas a los hechos y la postura de las distintas autoridades reflejaron una profunda escalada de hostilidades, con repercusiones no solo en el ámbito militar y diplomático, sino también en la seguridad de la población civil. El ataque sobre la escuela femenina en Hormozgán y la posterior respuesta armada de Irán intensificaron la inestabilidad en la región, alimentando la preocupación de organizaciones internacionales por la deriva del conflicto y la integridad de la población afectada.
A lo largo del día, fuentes locales y organismos oficiales continuaron actualizando el balance provisional de víctimas, al tiempo que las tareas de búsqueda persistían en la zona del incidente. Las inmediatas repercusiones sobre la vida institucional de Irán, la situación de sus habitantes y la geopolítica regional mantuvieron la atención de la prensa, en un escenario donde el desarrollo de los acontecimientos seguía en evolución, según reportó IRNA.
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