
Las autoridades de Irán han ahorcado este lunes a un hombre condenado por supuestos cargos relacionados con las protestas antigubernamentales del pasado mes de enero, las cuales fueron duramente reprimidas por la República Islámica, donde se registraron miles de víctimas mortales, si bien las cifras oficiales oscilan entre las dadas por Teherán y las comunicadas por organizaciones no gubernamentales.
El ejecutado responde al nombre de Abbas Akbari, a quien se le atribuye el cargo de haber disparado contra las fuerzas de seguridad del país en el marco de las referidas protestas, según ha informado la agencia de noticias iraní Tasnim.
Tales hechos habrían acaecido en la zona de Isfahán, en el centro de Irán. Allí, de acuerdo con el poder judicial del país asiático, el condenado a la pena capital se habría valido de un rifle para abrir fuego contra agentes de seguridad.
Por tales delitos Abbas Akbari fue juzgado por delitos de guerra, destrucción intencionada de bienes públicos con la intención de oponerse al sistema iraní, alteración del orden y seguridad de la sociedad, reuniones ilegales y conspiración para cometer un delito contra la seguridad interna del país.
Teherán confirmó la muerte de 3.117 personas, en su mayoría civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, en dichas protestas que arrancaron para clamar contra la crisis económica y el empeoramiento de la calidad de vida. Sin embargo, la ONG Human Rights Activist in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó el total de víctimas mortales a más de 7.000, según su último balance.
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