
El Gobierno de Irán ha instado a los miembros de Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad a "condenar y rechazar" la nueva ofensiva económica lanzada por Estados Unidos y a "abstenerse de aprobar o implementar" lo que describe como "medidas coercitivas unilaterales" con el objetivo de "obligar" a otros Estados a "modificar sus relaciones".
Lo ha hecho a través de una carta enviada por el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, al secretario general de la ONU, António Guterres, en la que el primero critica reiteradamente la "operación de exclusión económica" lanzada por la Administración de Donald Trump contra la República Islámica en lo que califica como un "acto de terrorismo de Estado".
Estas medidas, ha alegado Araqchi, "representan un intento de extender las leyes y políticas de Estados Unidos más allá de los límites de su jurisdicción legítima y de vincular las decisiones económicas soberanas de otros Estados a decisiones tomadas unilateralmente en Washington".
"Ataca deliberada e indiscriminadamente a civiles y está diseñada para eludir las protecciones que les otorga el Derecho Internacional", ha denunciado, alertando de que "impone un castigo colectivo al privarlos deliberadamente del acceso a alimentos, medicinas, equipos médicos, energía y otras necesidades básicas".
Asimismo, ha argumentado que la campaña financiera de Estados Unidos "es una clara desviación del fallo y la orden de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)" del 3 de octubre de 2018, que instaba al Ejecutivo estadounidense bajo el primer mandato de Trump a que retirara las sanciones contra las importaciones de bienes y productos humanitarios y los servicios relacionados con la seguridad de la aviación civil.
"O bien debemos defender los principios de igualdad soberana, no injerencia y respeto por los derechos soberanos de los Estados, consagrados en la Carta de Naciones Unidas; o bien nos rendimos ante el unilateralismo y la intimidación de un Estado canalla", ha planteado Araqchi.
En este marco, Teherán ha instado "al Consejo de Seguridad y a todos los miembros de las Naciones Unidas a condenar y rechazar el uso de medidas coercitivas unilaterales y sanciones secundarias por parte de Estados Unidos como herramientas para obligar a Estados soberanos a cambiar sus intereses económicos y relaciones comerciales legítimas".
Al hilo, ha apremiado a los citados a "abstenerse de reconocer, aprobar o implementar tales medidas que busquen vincular sus derechos soberanos a políticas impuestas unilateralmente por Estados Unidos".
Además, Araqchi ha pedido a Guterres, a través del documento en cuestión, que "evalúe e informe sobre las consecuencias humanitarias y de Derechos Humanos de estas medidas (...) y a garantizar que las pruebas pertinentes sean evaluadas, documentadas y preservadas de forma independiente para la rendición de cuentas y la responsabilidad futuras".
Ya a título exclusivamente nacional, la República Islámica, recoge la misiva, "exige que Estados Unidos cese de inmediato sus amenazas y acciones coercitivas destinadas a obligar a terceros países y a sus nacionales a modificar sus legítimas relaciones e intereses económicos".
Además, el ministro de Exteriores iraní ha advertido que "el acto ilícito internacional cometido por Estados Unidos al llevar a cabo una campaña de terrorismo económico mediante medidas coercitivas unilaterales conlleva responsabilidad internacional", abriendo la puerta a reclamar su "obligación de compensar íntegramente todos los daños sufridos, tanto materiales como morales, incluyendo el restablecimiento del 'statu quo' anterior, el pago de indemnizaciones y la satisfacción, de conformidad con las exigencias del Derecho Internacional".
TEHERÁN SE MOFA DE LOS CONTACTOS DE EEUU CON BAHRÉIN
Hasta el momento, pocos países se han pronunciado acerca de su posición frente a la guerra económica lanzada por Estados Unidos contra Irán, en la que Washington ha amenazado con sanciones a aquellos que mantengan relaciones con Teherán.
Sí lo ha hecho China, cuyo Gobierno ha asegurado que adoptará "todas las medidas necesarias" para "proteger con firmeza sus derechos e intereses legítimos" frente a cualquier acción por parte de Estados Unidos contra el gigante asiático por sus lazos económicos y comerciales con Irán, una medida celebrada por el jefe del equipo negociador de Irán y presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf.
Estados Unidos, en una suerte de campaña internacional de presión, ha mantenido conversaciones con otros países a ese respecto. De hecho, el Secretario del Tesoro ha hablado con el ministro de Finanzas de Bahréin, Salmán bin Jalifa al Jalifa, para tratar la citada operación.
En dicha llamada, Bessent "enfatizó la importancia de mantener una presión financiera constante sobre los principales pilares económicos de Irán y subrayó que Estados Unidos exigirá responsabilidades a quienes apoyan financieramente al régimen", según ha difundido en redes el Departamento del Tesoro.
La cartera recoge también que "ambos responsables coincidieron en la importancia de una coordinación continua entre Estados Unidos, Bahréin, los socios del Consejo de Cooperación (para los Estados Árabes) del Golfo y la comunidad internacional en general para combatir las finanzas ilícitas y fortalecer la seguridad económica".
Ese intercambio, con todo, ha sido valorado desde Teherán como una muestra de la "auténtica parodia" en la que ha llegado a convertirse "la política de Washington respecto a Irán", ha afirmado en redes el portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei.
"Recurre a Bahréin --un país que prácticamente no mantiene relaciones económicas significativas con Irán-- para demostrar que su 'coalición' funciona. A continuación, 'suspende' los intercambios deportivos y académicos con Irán que, en la práctica, llevaban años inactivos", ha escrito Baqaei en una sardónica publicación que culmina ironizando con que la Administración Trump "está sancionando a quienes ya están sancionados y llamando 'coalición' a ese vacío".
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