
Las autoridades israelíes en Cisjordania han comenzado a demoler varias viviendas del norte del territorio palestino en represalia por los choques registrados el pasado viernes en la aldea de Tell, donde un asalto de colonos se saldó con seis muertos, cuatro de ellos palestinos y otros dos israelíes, en este caso un reservista y un militar.
"Seguimos haciendo cumplir la ley y previniendo la construcción y la ocupación ilegal por parte de los árabes en Judea y Samaria. Durante demasiados años han actuado en el territorio como si fuera suyo. Esto se acabó", ha afirmado el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, en un mensaje en redes sociales en el que reitera que Cisjordania es "una parte inseparable del Estado de Israel y constituye su franja de seguridad".
En un mensaje con tintes electoralistas, dado que las elecciones legislativas tendrán lugar a finales de octubre, Smotrich ha recalcado que "no permitirá que la izquierda regrese al poder" y devuelva a Israel "a los días de Oslo y las terribles olas de terrorismo".
El grave altercado del pasado viernes en la localidad palestina de Tell, en Cisjordania, se saldó con seis muertos después de que un grupo de colonos atacara varias viviendas en el este de esta localidad, cerca del asentamiento de Havat Gilad, al sur de la ciudad cisjordana de Nablús, según informaciones recogidas por la agencia palestina de noticias WAFA.
Varios militares y colonos israelíes habrían abierto fuego de forma "indiscriminada" contra civiles palestinos residentes de la zona, entre los muertos palestinos hay dos hermanos y sus primos. Según las autoridades locales, un enfrentamiento verbal con los colonos derivó en una pelea física cuando los aldeanos intentaron repeler el ataque.
Según la versión de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), las tropas fueron desplegadas en una zona adyacente a Tell después de que varios colonos israelíes denunciaran un ataque mientras practicaban senderismo en las inmediaciones. "Un terrorista robó un arma a un agente y abrió fuego contra los civiles israelíes", declararon.
Por su parte, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, prometió "firmeza" y dio orden de reforzar el despliegue militar en Cisjordania y, entre otras medidas, derribar las viviendas de los implicados.
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