El Ciudadano
Macarena Chahuán, periodista chilena de 33 años, fue secuestrada en aguas internacionales mientras viajaba a bordo de la Global Sumud Flotilla, una misión civil y humanitaria que busca romper el bloqueo impuesto por Israel sobre Gaza, cerco que se extiende por más de 17 años contra la población palestina.
La información fue difundida por su entorno, que denunció que hasta ahora no existe claridad sobre su estado ni sobre su situación jurídica. “Macarena Chahuán, periodista chilena, fue interceptada esta madrugada en aguas internacionales. Hoy, no tenemos información clara sobre su estado ni su situación”, señalaron desde la cuenta de Instagram de la delegación chilena.
La exigencia apunta directamente a Cancillería. En la publicación solicitaron “Información oficial sobre su estado de salud”, “Claridad sobre su situación jurídica” y “Protección consular inmediata”. Además, advirtieron: “Esto es una violación al derecho internacional y exigimos respuestas inmediatas”.
En términos simples: el punto central no es solo que Israel haya impedido el avance de una flotilla hacia Gaza, sino que, según la denuncia de la propia misión, la interceptación ocurrió en aguas internacionales, donde ningún Estado puede actuar como dueño del mar ni detener civiles sin consecuencias.
¿Qué hará Cancillería para saber dónde está Macarena Chahuán, en qué condiciones se encuentra y bajo qué figura jurídica Israel pretende retenerla?
La situación de Chahuán también enciende las alertas por el resto de la delegación chilena que participa en la misión. Como informó previamente El Ciudadano, siete chilenos y chilenas viajaban a bordo de la Global Sumud Flotilla: Claudio Caiozzi, Macarena Chahuán, Carolina Eltit, Víctor Chanfreau, Franco Torti, Ignacio Ladrón de Guevara y Bruno Salas Zarzar. A ellos se suma Felipe Uthman, quien participa por vía terrestre en un convoy humanitario que busca llegar a Gaza a través de Egipto, hasta el paso de Rafah. La presencia chilena, por tanto, no es marginal: forma parte de una acción internacional que combina ayuda humanitaria, denuncia política y solidaridad activa con el pueblo palestino.
Macarena Chahuán se embarcó rumbo a Gaza en el Yaffa, una de las embarcaciones de la Global Sumud Flotilla. El nombre del barco no es casual: Yaffa remite a la histórica ciudad palestina que fue uno de los principales puertos del Mediterráneo oriental.
Antes de 1948, Yaffa era hogar de más de 70.000 palestinos. Tras la Nakba, la gran mayoría fue expulsada y solo unos pocos miles quedaron confinados en un sector reducido bajo control militar. Con el tiempo, la ciudad fue anexada y rebautizada como Tel Aviv-Yafo.
La referencia también toca de cerca a Chile. Desde ese mismo puerto partieron, décadas atrás, muchos de los palestinos que migraron hacia nuestro país. Por eso, que una chilena-palestina viajara en una embarcación llamada Yaffa rumbo a Gaza no es solo un dato simbólico: conecta memoria, exilio, solidaridad y una historia familiar y colectiva marcada por el despojo.
La Global Sumud Flotilla denunció que fuerzas israelíes interceptaron embarcaciones en el Mediterráneo, bloquearon comunicaciones, incluidos canales de socorro, y secuestraron civiles en aguas internacionales. En su comunicado, la organización calificó lo ocurrido como “piratería” y sostuvo que las acciones de Israel marcan una escalada peligrosa, al operar contra civiles desarmados lejos de Gaza.
En un segundo comunicado, la flotilla afirmó que más de 180 civiles fueron atacados directamente y que, tras detener participantes, las fuerzas israelíes dañaron embarcaciones, inutilizaron motores y dejaron a parte de las tripulaciones varadas ante la proximidad de una tormenta.
La denuncia es grave porque abre una pregunta que va más allá de la situación de Macarena Chahuán. Si una misión civil, humanitaria e internacional puede ser interceptada en alta mar, incomunicada y abordada por una fuerza militar extranjera, el precedente golpea directamente al derecho internacional y a la protección de periodistas, activistas y defensoras de derechos humanos.
El caso de Macarena Chahuán pone presión sobre el Estado chileno. Una ciudadana chilena fue interceptada en aguas internacionales por fuerzas israelíes mientras participaba en una misión humanitaria hacia Gaza. Su entorno habla derechamente de secuestro y exige que Cancillería intervenga ante las autoridades de Israel.
“Necesitamos de ustedes para generar una presión real”, señaló Bruno Salas, también miembro de la flotilla. También exigió “interceder ante autoridades de Israel por el secuestro de @lamacachahuan en aguas internacionales”.
La periodista chilena secuestrada por Israel no viajaba en una embarcación militar ni participaba en una operación armada. Iba en una flotilla humanitaria que buscaba romper el bloqueo a Gaza y visibilizar la situación del pueblo palestino. Por eso, la respuesta chilena no puede quedar en silencio diplomático ni en comunicados tibios.
La pregunta ahora es simple: ¿qué hará Cancillería para saber dónde está Macarena Chahuán, en qué condiciones se encuentra y bajo qué figura jurídica Israel pretende retenerla?
Porque cuando una chilena es interceptada en aguas internacionales por una fuerza extranjera, el Estado no puede mirar para el lado. Tiene que actuar, exigir respuestas y protegerla. Ahí se juega no solo la seguridad de Macarena, sino también la defensa mínima del derecho internacional frente a la impunidad israelí.
La entrada Israel secuestra en aguas internacionales a periodista chilena que viajaba en flotilla humanitaria hacia Gaza se publicó primero en El Ciudadano.
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