Japón fue el rey de los semiconductores en los años 80. Rapidus es su única esperanza para volver a competir en este mercado

Japón fue el rey de los semiconductores en los años 80. Rapidus es su única esperanza para volver a competir en este mercado

En los 80 Japón no competía en semiconductores y tecnología. Arrasaba. En 1988 las empresas japoneses controlaban más de la mitad del mercado mundial de los semiconductores, y NEC, Toshiba, Hitachi y Fujitsu estaban por encima de gigantes de la época en EEUU como Motorola, Texas Instruments o Intel. Aquella época dorada terminó con la hiperespecialización que surgió tanto en Corea del Sur y China como (sobre todo) en Taiwán, pero ahora Japón quiere volver a dar la campanada.

Qué ha pasado. Hace un año la industria tecnológica se sorprendió ante el nacimiento de Rapidus Corporation, una empresa nacida de la alianza de varios gigantes nipones (Sony, Toyota, SoftBank) con el objetivo de devolverle a Japón parte de su relevancia en el terreno de los semiconductores. El plan inicial era muy ambicioso: querían saltar directamente a los 2 nm para 2027. Como veremos más adelante han tenido que retrasar esa previsión, pero además lo que ha cambiado (y mucho) es la estructura de la empresa.

Japón como principal inversor. El gobierno de Japón ha decidido convertir a Rapidus en pieza central de la seguridad nacional, y va a tomar un control sin precedentes en la empresa. Se convertirá en el mayor accionista, aunque inicialmente solo ejercerá el 10% de los derechos de voto para dejar la gestión en manos privacas. Eso sí: el Estado se reserva el derecho de elevar esa participación por encima del 50% si la empresa atraviesa dificultades. El capital total se ha disparado hasta los 420.000 millones de yenes (2.700 millones de dólares), cuando en 2022 la inversión no superaba los 50 millones.

La acción dorada. El ejecutivo nipón ha hecho uso de un mecanismo legal al adquirir las llamadas "acciones doradas" con las que puede ejercer su veto en decisiones críticas como los cambios de directiva o fusiones. El objetivo es blindar a Rapidus contra adquisiciones de capital extranjero y garantizar la soberanía del proyecto. Que es exactamente lo mismo que estamos viendo por todo el mundo, claro: cada país quiere tener manzanas propias en su cesta.

Inversores que son también clientes. El respaldo financiero llega del gobierno nipón, pero también de algunos grandes grupos empresariales japoneses como las citadas Sony y Toyota o Denso. En total 32 empresas han invertido 167.600 millones de yenes (1.075 millones de dólares) y contribuirán a esa apuesta siendo además clientes del silicio que pueda producir Rapidus.

Siguen igual de ambiosos... o más. El CEO de Rapidus, Atsuyoshi Koike ha ajustado los planes de desarrollo de su schips, y ha retrasado la llegada de la producción masiva a marzo de 2028. Eso es una mala noticia, pero no tanto cuando descubrimos que la empresa tiene planes para ir más allá de los 2 nm y se prepara para poder fabricar chips de 1,4 nm e incluso de 1 nm. 

Rápidos como la pólvora. Uno de los factores que quieren diferenciar a Rapidus es el de su promesa de entrega rápida de semiconductores. El proyecto pretende automatizar tanto la fabricación como el empaquetado y las pruebas de los chips. Estos dos últimos sn procesos con gran intervención manual, pero en Rapidus creen tener la clave para convertirlos en mucho más autónomos. Si lo consiguen podrían reducir el tiempo del ciclo de los semiconductores en un 66% y así ganarle por la mano incluso a gigantes como TSMC.

Japón se vuelca en los chips. La aspiración de Japón es llamativa, y su primera ministra, Sanae Takaichi, pareec tener claro que la apuesta por este segmento debe ser notable. De hecho, Japón está invirtiendo en semiconductores una proporción de su PIB (0,71%) muy superior a la de EEUU (0,21%) o Alemania (0,41%).

Retos. La estrategia, eso sí, tiene sus críticos. Takero Doi, profesor de la Universidad Keio, apunta a que "hay muchos casos en los que la inversión público-privada ha llevado a sistemas que tenían carencias en materia de responsabilidad. Es importante aclarar quién liderará el proyecto, si el sector privado o el gobierno".

Plan B. Aunque el plan con Rapidus es ambicioso, el país en realidad está jugando a dos bandas. Mientras impulsa su propia empresa, el gobierno ha llegado a compromisos con TSMC para mejorar sus plantas de producción en Japón. Eso hace que cuente con un ecosistema híbrido: atrae la experiencia y el conocimiento del gigante de los semiconductores mientras por otro lado trata de crear una alternativa nacional. 

Imagen | Xataka con Freepik

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La noticia Japón fue el rey de los semiconductores en los años 80. Rapidus es su única esperanza para volver a competir en este mercado fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .

Febrero 27, 2026 • 2 horas atrás por: Xataka.com 40 visitas 1832584

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