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Jean-Paul Sartre, filósofo: "La vida comienza al otro lado de la desesperación"

Jean-Paul Sartre, filósofo:

No importa de dónde seas, qué edad tengas, a qué te dedicas o con qué te distraes. Casi casi ni importa cómo pienses. Lo más probable es que la palabra "desesperación" te provoque un rechazo automático. Normal, ¿no? En la vida hay sensaciones buenas, otras discutibles y las hay que son indeseables se miren por donde se miren. La desesperación, la angustia, forma parte de esas últimas porque nadie en su sano juicio escogería la desesperanza a la esperanza.

¿No?

Si tenemos claro lo anterior, ¿por qué diablos en 1943 el filósofo Jean-Paul Sartre, una de las mentes más prestigiosas del siglo XX, hizo que Orestes pronunciase las siguientes palabras en su obra teatral Las moscas

"La vida humana empieza del otro lado de la desesperación". 

La pregunta es oportuna porque, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de obras literarias, aquí no parece que sea el personaje quien nos habla. Si tenemos en cuenta la filosofía de Sartre, en este caso no es descabellado pensar que es él mismo quien mueve los labios de Orestes para expresar su opinión.

¿Creía realmente Sartre que la 'desesperación' es la puerta a la vida? 

¿No es ese un panorama desalentador y tétrico?

Sartre y el existencialismo

Sartre

Antes de hablar de cómo pensaba Sartre conviene saber quién era Sartre, uno de los faros de la filosofía occidental del siglo XX. Pensador, novelista, dramaturgo, crítico y activista político, Jean-Paul Sartre (1905-1980) es recordado sobre todo por ser un de los grandes exponentes del existencialismo. Sin él difícilmente se puede entender el panorama intelectual de la Europa del XX y de figuras de la talla de Søren Kierkegaard, Lev Chestov, Albert Camus o Martín Heidegger.

Aunque sus costuras son amplias y hay diferencias importantes entre autores, básicamente el existencialismo tal y como lo concibe Sartre (existencialismo ateo) parte de una premisa: los humanos nacemos sin un propósito predefinido. No somos tostadoras, automóviles ni teles, objetos creados en base a un concepto y con un propósito concreto. Tampoco somos obra de un "artesano" superior. 

A diferencia de lo que ocurre con lo que fabricamos los hombres, objetos en los que la "esencia" es anterior a la "existencia", en nuestro caso es la existencia la que precede a la esencia. ¿Qué significa eso? "Que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y después se define", nos aclara el pensador francés en una de sus obras clave, El existencialismo es un humanismo.

"El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Solo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla", prosigue Sartre, e insiste: "El hombre no es otra cosa que lo que él se hace", una criatura "condenada a ser libre". No hemos escogido estar aquí. No nos hemos creado a nosotros mismos. Y sin embargo somos responsables de todo lo que hacemos.

A Sartre no se le escapa de que ese escenario puede derivar en "angustia", una sensación de desamparo y desesperación. No es el único filósofo que aborda el tema (también lo hicieron Heidegger o Kierkegaard), aunque sí es cierto que la obra del francés nos ayuda a entender cómo de importante es la sensación. 

Para él la angustia no es otra cosa que "la conciencia de ser uno su propio porvenir en el modo de no serlo", una sentimiento abrumador ante el abanico de posibilidades que se abren al hombre, la libertad radical y falta de respuestas.

Ese planteamiento deja botando una idea tan fascinante como abrumadora: el hombre nace con un enorme reto por delante, el desafío de vivir de manera auténtica, asumir su libertad, escoger su rumbo, darse un sentido a sí mismo y tomar decisiones que tendrán consecuencias para todo su entorno. 

No hay destino. No hay excusas. Depende de nosotros. "El hombre solo será después y será tal como se haya hecho. No es otra cosa que lo que él se hace. Si la precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es", nos advierte.

"[Fyodor] Dostoiesvsky escribe: 'Si Dios no existiera, todo estaría permitido'. Este es el punto de partida del existencialismo. En efecto, todo está permitido si Dios no existe y, en consecuencia, el hombre está abandonado, porque no encuentra ni en sí ni fuera de sí una posibilidad de aferrarse". 
"No encuentra ante todo excusas. Si la existencia precede a la esencia, no se podrá jamás explicar la referencia a una naturaleza humana dada y fija. Dicho de otro modo, no hay determinismo, el hombre es libre, libertad".

"El primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres", continúa Sartre. Entender esa enorme responsabilidad y todas sus implicaciones genera angustia, pero eso no tiene por qué ser negativo.

¿El motivo? 

Como proclama Orestes en su diálogo de las Las moscas esa desesperanza no tiene por qué resultar frustrante ni sumirnos en la inacción. Al contrario. "Es la condición misma de su acción porque esto supone que enfrentan una pluralidad de posibilidades y, cuando eligen una, se dan cuenta que solo tiene valor porque ha sido la elegida", ilustra el filósofo, trazando un paralelismo con la angustia que siente un general cuando decide algo que afectará a la vida de sus soldados.

"El existencialismo es un optimismo, una doctrina de acción", reivindica Sartre, que remata su ensayo con una advertencia: aquellos que usan la desesperación para atacarla lo hacen "confundiendo su propio sentimiento con el nuestro". 

Tal vez suene a una lección anticuada (Sartre falleció en 1980), pero sus palabras resuenan con fuerza en una era en la que vivimos hiperconectados, entre relacionados efímeras en las que se siente de forma especial la necesidad de buscar significados, identidad y autenticidad. Desde el París de los 40, Sartre nos da la respuesta: "Antes de que ustedes vivan la vida no es nada. Les corresponde a ustedes darle un sentido y el valor no es otra cosa que este sentido que ustedes eligen". En el camino para alcanzarlo, la desesperación puede ser el umbral, el punto en el que asumimos que no los significados no vendrán de fuera.

Imágenes | Wikipedia y Majestic Lukas (Unsplash)

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La noticia Jean-Paul Sartre, filósofo: "La vida comienza al otro lado de la desesperación" fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

Marzo 5, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 40 visitas 1850424

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