El Ciudadano
Por Carlos Aliaga
Este sábado 7 de febrero a las 17:00 horas la banda Marcel Duchamp ofrecerá un show en el Centro Cultural Matucana 100 (Avenida Matucana 100, Estación Central). De cara a esa presentación y al lanzamiento de un disco en vivo que recoge una presentación memorable de 2018, su vocalista y bajista Joaquín «Joako» Contreras habla con la plataforma Lejos De La Multitud sobre las dificultades de grabar música a distancia, los caminos de la autogestión y la labor de rescate cultural que desarrolla junto a la editorial Carbon Libros.
Sobre el registro en vivo explica que se trata de una grabación en el Espacio 56 en Santiago Centro. “De todas las tocatas nuestras que hay en YouTube es mi favorita, porque tiene hartas canciones del disco ‘Sacrificio’ en un momento en que estábamos ensayando mucho porque recién lo habíamos grabado o estábamos por grabarlo. Un amigo de la banda, Manuel, nos dijo que había grabado la tocata y que sonaba muy bien y tenía razón, sonábamos super afiatados y había una energía muy positiva. La gente estaba cantando todas las canciones y saltando como locos, a mí me subieron arriba del público, algo que no ocurre usualmente”.

El disco “En vivo 03.03.2018” editado en formato CD también incluye el tema de estudio “Weichan”, distribuido de manera digital en 2020 y que representa un hito en la forma como la banda compone y registra su material. La parte instrumental de la canción fue grabada en Santiago y las voces fueron producidas en el estado alemán de Baviera, donde Joaquín reside desde 2018. Según describe, esta fue una excepción a la regla de trabajo de una agrupación que compone sus creaciones de manera colectiva en la sala de ensayos.
En la conversación el músico y diseñador gráfico también repasa los inicios de la banda que comenzó como un dúo editando un CD-R bajo el nombre “Marcel Duchamp Experience” (2000), así como sus grabaciones en el sello Masapunk Records donde destacan títulos como el cassette compartido con la banda Redención 9-11 (2001) y el álbum “Buscando Luz de Topos” (2002). Todo este proceso fue de la mano con su trabajo en el colectivo Sindicato de la Imagen y la microeditorial Lanzallamas, una de las primeras de nuestro país.
Junto a su hermano Roberto, Joaquín continúa canalizando sus intereses literarios a través de la editorial Carbon Libros, descrita como “una línea editorial que une Arica – Baviera – Santiago” y en cuyo catálogo destacan la selección de textos de Manuel Rojas “Mecánica de la escritura” (2023), junto a los libros de Rodolfo Walsh “Escribir es escuchar: Rodolfo Walsh, reportero en Chile (1970-1971)” (2023) y “La Revolución Palestina” (2025). Al considerar estos intereses diversos no extraña que las letras de su banda más conocida incluyan citas al surrealismo que los distinguían de la prosa tradicional de los clásicos del punk chileno.
“Veníamos saliendo del colegio y al menos yo me sentía súper metido en la música y en el estudio y es por eso que ahí hablaba de cosas tan raras, de lo que estaba leyendo, de la gente que estaba conociendo, de colectivos artísticos. Me parecía que había un valor grande en el trabajo colectivo dentro del arte. Entonces estaba investigando eso, qué hubo antes. El punk yo le entendí como un momento histórico, sobre todo jóvenes que se estaban organizando para hacer música, gente que hacía collages y libros. Eso es lo que yo estaba viendo en mi mirada que de alguna forma es super nerd”, confiesa.

Respecto a la identificación de la banda con las ideas anarquistas y el revisionismo histórico que se tradujo en el concepto del “estallido delictual” de 2019, donde las discusiones en cabildos de vecinos usualmente se omiten para privilegiar imágenes de vandalismo y saqueos, recuerda que algunas letras que escribió a comienzos de este siglo como “No, la revolución” advertían sobre una idealización de las protestas.
“En un momento éramos una banda super anarcopunk, nos movíamos en esos círculos, pero también cuestionábamos todo el rato eso mismo. Parecía contradictorio decir, estamos parados acá, pero estamos cuestionando lo que estamos haciendo, porque todo tiene potencial de mejorar, de avanzar, de adaptarse al contexto local”. Sobre eso, reconoce la tentación de las subculturas por removerse de la sociedad y refugiarse lejos de lo urbano.
“El anarquismo, como es tan amplio y una cosa ambigua, te permite quedarte en círculos pequeños y cerrados, como en tu círculo de afinidad y decir, ah, no, yo vivo de esta manera que es como monástica. De hecho, yo muchos años estuve así, como diciendo, soy de los anarquistas que se van al campo, pero en eso hay cero influencia en el entorno. Y después cuando fue el estallido todas esas ideas como que se reventaron como burbujas porque había que organizarse masivamente”, plantea.
Frente a los avances de la extrema derecha en Chile y el país donde reside, ve elementos comunes en la propaganda que circula en América y Europa. “Alternativa para Alemania (AfD) tiene similitudes con Milei, Bolsonaro y Trump. Yo no he tenido mucho problema como migrante, pero veo en la gente mayor un temor a la migración desde países islámicos. Les dicen que los jóvenes musulmanes van a abusar de nuestras mujeres, así, con sentido de propiedad. Hay una narrativa basada en prejuicios como que todos son ladrones o que ponen la música fuerte. En el fondo, es el mismo mensaje de que hay que tenerle miedo al otro”.
La entrada Joaquín Contreras (Marcel Duchamp): «Todo tiene potencial de mejorar, de avanzar, de adaptarse» se publicó primero en El Ciudadano.
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