París, 10 abr (EFE).- El histórico etarra José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, aseguró este viernes que la organización terrorista lo eligió a él para leer el comunicado de disolución de la banda en mayo de 2018 porque era una figura histórica para varias generaciones de miembros, y también "para evitar escisiones".
Durante su juicio ante el Tribunal Correccional de París, Urrutikoetxea recordó que él se había ido de ETA en 2006, cuando rompió con la nueva dirección de la organización terrorista que tomó las riendas tras los arrestos de la precedente dos años antes, pero que en 2018 le fueron a buscar para presentarle el proyecto de anuncio de la desaparición de la organización.
Contó que cuando le fueron a buscar en 2018 le dijeron que él tenía "una trayectoria que atravesaba varias generaciones de militantes", es decir que había "una cuestión histórica" para pensar en él, y además "para evitar escisiones" como había ocurrido en Irlanda del Norte con el IRA.
"Hacía falta una autoridad moral", señaló.
El veterano etarra, que tiene ahora 75 años, insistió en que "pudo haber otros hombres y mujeres" que también hubieran merecido tener ese papel para formalizar el fin de ETA, y recordó que junto a él, también puso voz al comunicado de mayo de 2018 otra figura histórica, María Soledad Iparraguirre, Anboto.
Durante el examen de su personalidad ante el Tribunal de Apelación de París, que lo juzga por su acción en la banda terrorista entre 2002 y 2005, volvió a insistir en que su trabajo consistía en "tratar de conseguir una salida negociada al conflicto político", y se desvinculó del aparato militar.
A ese respecto, habló de las conversaciones que mantuvo en Ginebra con Jesús Eguiguren en representación del Gobierno español, preparatorias del anuncio por parte el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en junio de 2006 para oficializar esos contactos y de las divergencias que surgieron en el interior de ETA.
Precisó que tras la caída en 2004 de Iparraguirre, de Mikel Albisu y al año siguiente de otros jefes, la nueva dirección no estaba en la misma línea y eso condujo a la ruptura.
"Entonces hubo desacuerdos profundos con la dirección de la organización" porque Urrutikoetxea creía que "teníamos que defender nuestras reivindicaciones políticas por otros medios", pero eso ocurría "en un contexto de violencia".
"Como militante -indicó-, no podía disociarme. Era militante de una organización que cometía atentados" que tenían "consecuencias irreversibles, que evidentemente lamento". Por eso, en 2006, como "no estaba de acuerdo", dijo, dejó ETA.
Preguntado por la presidenta de la sala sobre su visión de la situación actual, Josu Ternera señaló que si bien "desde hace quince años estamos en una situación de ausencia de violencia armada", sin embargo "no por eso se puede hablar de paz" porque "no ha habido proceso de paz", "no hay justicia" y "no hay verdad" sobre lo que sucedió.
Más allá de mostrar su insatisfacción, hizo hincapié en que mientras en 2010 se vivía "un periodo negro" por la "opresión" que había en el País Vasco, con el cambio que se produjo una vez que ETA abandonó la acción armada, "en 2026, la causa independentista es la primera fuerza política".
De su vida actual, aunque no quiso entrar en muchos detalles sobre su estado de salud más allá de señalar que se encuentra "bien", señaló que varios miembros de su familia han sido objeto de acciones de acoso por parte de periodistas -una de ellas ha dado lugar a una denuncia-.
También contó que vive solo en un pueblo del País Vasco francés, en un piso que paga gracias a la "solidaridad" que se ha manifestado en su entorno.
Precisó que su pensión es de unos 70 euros al mes, que se completa hasta unos 650-660 euros con un subsidio que en Francia se da a los jubilados que no llegan a un determinado nivel de ingresos. EFE
completa toda los campos para contáctarnos