París, 11 abr (EFE).- Juan Carlos I defendió su legado este sábado ante la Asamblea Nacional francesa, donde recibió el Premio Especial del Jurado del Libro Político por sus memorias 'Reconciliación' al destacar que su principal logro fue "reconciliar a España consigo misma", aunque le entristecen los juicios divergentes sobre él: "Nadie es profeta en su país", constató.
"No elegí al azar el título de mis memorias: 'Reconciliación'. Creo que es la palabra que mejor resume el principal logro de mi vida pública: haber iniciado y fomentado la reconciliación de España consigo misma, tras una larga dictadura y una guerra civil, llevándola a pasar, de la forma más pacífica posible y en muy poco tiempo, a una democracia plena y completa", dijo el rey emérito al recibir hoy el galardón.
La concesión del premio a 'Reconciliación', una obra escrita en primera persona y en colaboración con la escritora francesa Laurence Debray, ha sido por unanimidad por un jurado independiente presidido por la reputada historiadora Annette Wieviorka e integrado por una veintena de periodistas y ensayistas.
"He querido mostrar en mis memorias mi orgullo de ver cómo España se ha transformado de manera radical y positiva en todos los niveles en el curso de mi reinado", agregó el rey emérito, que leyó sentado y con dificultades su discurso de unos doce minutos en francés.
Recordó que cuando en 1975 heredó todos los poderes, junto con el trono, del régimen de Franco, los utilizó para devolverlos a "su legítimo propietario, el pueblo español". Ese proceso supuso una "ruptura radical" consagrada en la Constitución española de 1978, recordó.
Ante la Sala de Fiestas abarrotada de la Asamblea Nacional, el monarca reconoció que "a veces" le entristece su presente.
"Ahora, cuando miro hacia atrás, el presente no me abruma, aunque a veces puede entristecerme. Soy consciente de que nadie es profeta en su país y que siempre habrá juicios divergentes sobre todo. Pero siempre he tenido claro que la democracia, el respeto de los derechos humanos y el progreso de la sociedad española eran los objetivos por los que quería obrar", afirmó al agradecer su galardón.
Con marcados problemas de movilidad, Juan Carlos I estuvo acompañado en la ceremonia por sus hijas, Elena y Cristina, así como de su nieto mayor, Felipe de Marichalar y Borbón, además de varios amigos cercanos y de autoridades francesas.
Reivindicó como "acertada" su decisión de dejar escritas sus memorias, pese a que es inusual que un rey lo haga y a que su padre se lo desaconsejó, pero defendió la necesidad de ofrecer una visión en primera persona ante las "miles de páginas" escritas sobre su reinado, su figura y su actuación como jefe de Estado, especialmente por que está sometido a un intenso "escrutinio" público.
La buena acogida en Francia, donde el libro se publicó primero -en noviembre de 2025-, y su éxito en España, a su juicio, reflejan el interés por conocer su visión personal de los hechos.
Debray agradeció al rey la confianza mostrada "a una mujer, republicana" para ayudarle a escribir su libro en el que, señaló la historiadora, "habla a corazón abierto, sin cálculos ni artificios, lejos de eufemismos pese a que el proyecto no gustaba a todos".
En su alocución, el rey emérito combinó la reivindicación de los hitos de su reinado con el reconocimiento de errores y debilidades, pero dejando claro que asume plenamente su trayectoria: "Desde niño mi destino coincidió con mi vocación: servir a mi país", afirmó.
Entre las autoridades francesas presentes estaban la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, y los ex primeros ministros Manuel Vals y Elisabeth Borne, entre otros, así como los miembros del jurado del Premio del Libro Político, que en esta 35 edición ganó 'La saga des élections présidentielles', de Gérard Courtois.
Wieviorka, la presidenta del jurado, destacó el símbolo que supone premiar con un galardón especial a un monarca en los locales de una institución, la Asamblea Nacional, "nacida de la Revolución Francesa, que fue regicida", y lo entroncó con el título de la biografía, 'Reconciliación', algo que vio como "una lección".
Esta es la segunda vez que Juan Carlos I pronuncia un discurso en la Asamblea Nacional, aunque la primera vez fue en el hemiciclo. Aquel 7 de octubre de 1993, el monarca realizó una firme defensa de los valores democráticos, con un marcado acento europeísta.
Fue el primer soberano en hacerlo y su intervención marcó un precedente, ya que inauguró este tipo de alocuciones de jefes de Estado extranjeros en la Cámara baja francesa.
Catalina Guerrero
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