El Ciudadano
La institucionalización de la agenda juvenil depende de reglas y estructuras, pero también de la capacidad de los gobiernos para abrir canales de participación, articular la diplomacia y dejar legados para las presidencias siguientes.
En los últimos quince años, la juventud ha conquistado espacios más visibles tanto en el G20 como en el BRICS. Esta participación, sin embargo, ha sido institucionalizada de maneras distintas. En el G20, el Youth 20 se consolidó como un grupo oficial de enganche, responsable de reunir a delegaciones juveniles y formular recomendaciones dirigidas a los líderes y negociadores del foro. En el BRICS, la cooperación en juventud evolucionó hacia una arquitectura más directamente vinculada a los gobiernos, combinando cumbres juveniles, autoridades nacionales, reuniones técnicas y ministeriales y un Consejo de Juventud.
La comparación entre estas experiencias demuestra que no existe un único modelo de institucionalización de la participación juvenil. También evidencia que las presidencias rotativas ejercidas por los gobiernos pueden desempeñar un papel decisivo en la trayectoria de estas agendas: pueden ampliar los espacios de participación, conectarlos a los canales diplomáticos, formalizar mecanismos de cooperación y producir legados institucionales o, en sentido inverso, reducir su centralidad, representatividad y capacidad de incidencia política.
En medio de la celebración de la Cumbre de Juventud del BRICS, bajo la presidencia de India, y del Youth 20 (Y20), organizado por Estados Unidos en agosto, elaboramos este artículo como una contribución al debate sobre el papel de las juventudes en la gobernanza de dos de los principales foros de coordinación política y económica internacional. El texto propone una reflexión sobre participación, institucionalización y los desafíos que enfrentan para que estas voces sean efectivamente incorporadas a los procesos de cooperación y toma de decisiones.
No basta con realizar una cumbre al año
Cuando se habla de institucionalización, es común confundir la continuidad de un evento con la existencia de una institución. Una cumbre puede celebrarse todos los años y, aun así, tener poca capacidad de influir en decisiones, preservar memoria, dar seguimiento a compromisos o resistir los cambios de gobierno. Por eso, la institucionalización debe observarse en varias dimensiones: reglas formales, regularidad, estructuras propias, continuidad entre presidencias, diversidad de participantes, acceso a los canales diplomáticos, incorporación de las recomendaciones y mecanismos de implementación.
La cuestión central no es solo saber si existen el Y20 o las Cumbres de Juventud del BRICS. Es comprender en qué medida estos mecanismos se han convertido en parte reconocida de la gobernanza de ambos foros y qué tipo de relación han construido entre juventudes, gobiernos e instancias decisorias.
El G20 ha desarrollado predominantemente un modelo participativo-consultivo; el BRICS, un modelo híbrido e intergubernamental. En ambos, sin embargo, la calidad de la participación depende de las elecciones políticas de la presidencia rotativa.
G20: participación organizada fuera de los carriles gubernamentales
En el G20, la juventud participa principalmente a través del Y20, uno de los grupos oficiales de enganche. Su funcionamiento reúne a representantes jóvenes de los países miembros, debates temáticos y la negociación de un comunicado con prioridades y recomendaciones. El diseño crea un espacio propio de participación, relativamente diferenciado de las estructuras directamente gubernamentales del foro.
Esta separación tiene dos consecuencias. La primera es positiva: el Y20 puede construir lenguaje, prioridades y procesos internos orientados específicamente a la juventud. La segunda es un límite: la producción de un documento no garantiza que las recomendaciones se incorporen a las negociaciones del Carril de Sherpas, del Carril de Finanzas o a la declaración final de los líderes. La incidencia depende de los canales abiertos por la presidencia, del diálogo con diplomáticos y autoridades, y de la disposición política para integrar los grupos de enganche al proceso decisorio.
La presidencia brasileña del G20, en 2024, buscó reducir esta distancia a través del G20 Social. Los 13 grupos de enganche, entre ellos el Y20, se articularon en una arquitectura más amplia de participación social. Hubo entrega formal de documentos a los Carriles de Sherpas y de Finanzas y sesiones conjuntas entre representantes sociales y negociadores gubernamentales. Más que crear un nuevo grupo juvenil, el gobierno brasileño procuró conectar estructuras ya existentes a los centros diplomáticos del G20.
En 2025, Sudáfrica mantuvo los 13 grupos oficiales de enganche, realizó una Cumbre Social e incluyó a juventudes, organizaciones populares, mujeres, trabajadores, personas con discapacidad y otros actores en la construcción de las contribuciones sociales. Esta continuidad es relevante porque muestra que una innovación impulsada por una presidencia puede ser apropiada y adaptada por la siguiente. Aun así, la ausencia de una secretaría permanente del G20 hace que una parte importante de estos avances siga dependiendo de la orientación y las capacidades del país que ocupa la presidencia anual.
BRICS: cooperación juvenil dentro de la estructura intergubernamental
En el BRICS, la agenda de juventud siguió otro camino. La cooperación se estableció políticamente en 2014, durante la Cumbre de Fortaleza, y ganó regularidad a partir de la primera Cumbre de Juventud, realizada en 2015. A lo largo de los años siguientes, los encuentros fueron mantenidos por las presidencias rotativas, acompañados por declaraciones, planes de acción y expansión temática hacia áreas como empleo, educación, innovación, sostenibilidad, voluntariado y seguridad alimentaria.
La principal diferencia está en la mayor presencia de órganos gubernamentales responsables de las políticas de juventud. La agenda pasó a involucrar reuniones de autoridades, instancias técnicas y, a partir de 2023, el Consejo de Juventud del BRICS, compuesto por representación gubernamental y de la sociedad civil de cada país. En 2025, durante la presidencia brasileña, un nuevo Memorando de Entendimiento fortaleció esta arquitectura al prever una Reunión Ministerial Bienal, una Reunión Técnica Anual y una Troika de Coordinación Ejecutiva formada por las presidencias anterior, actual y futura.
Este diseño acerca la juventud a la cooperación intergubernamental y crea mecanismos más explícitos de continuidad. Al mismo tiempo, no elimina desafíos importantes. La formalización no garantiza, por sí sola, diversidad social, autonomía juvenil, implementación de las propuestas o evaluación de los resultados. Una estructura puede ser institucionalmente densa y aun así permanecer concentrada en representantes oficiales, intercambios y documentos sin seguimiento sistemático.
Cómo un gobierno incide en un foro multilateral
BRICS y G20 funcionan por consenso y ningún gobierno puede imponer unilateralmente una decisión a los demás miembros. Aun así, la presidencia rotativa ofrece instrumentos relevantes de liderazgo. El país que preside organiza el calendario, propone prioridades, coordina negociaciones, moviliza ministerios y diplomáticos, define el grado de apertura a la sociedad civil y presenta soluciones institucionales para consideración de los demás participantes.
Por ello, un gobierno puede actuar como emprendedor institucional: utiliza una posición temporal para crear conexiones, formular reglas o transformar prioridades políticas en mecanismos que tengan posibilidades de perdurar tras el fin de su presidencia. Esta actuación puede darse de al menos cuatro formas.
La primera es la activación: el mecanismo ya existe, pero recibe mayor visibilidad, recursos y apoyo político. La segunda es la conexión: la presidencia acerca la juventud a los sherpas [diplomáticos de alto nivel], ministros y negociadores. La tercera es la ampliación: nuevos grupos sociales y territorios pasan a participar en el proceso. La cuarta es la formalización: las prácticas se convierten en memorandos, reuniones permanentes, consejos o estructuras de transición.
También existe el movimiento inverso. Una presidencia puede preservar formalmente el nombre de un grupo, pero reducir recursos, canales diplomáticos, diversidad de participantes o centralidad política. En ese caso, se produce un vaciamiento relativo: la institución sigue existiendo sobre el papel, pero pierde capacidad de incidencia.
Dos modelos, fragilidades semejantes
| Dimensión | G20 / Y20 | BRICS Juventud |
| Modelo predominante | Participativo-consultivo | Híbrido e intergubernamental |
| Canal principal | Grupo de enganche y comunicado | Cumbres, Consejo, reuniones técnicas y ministeriales |
| Fortaleza institucional | Autonomía relativa de la participación juvenil | Integración con órganos gubernamentales de juventud |
| Fragilidad | Distancia entre recomendación y decisión | Riesgo de formalización sin implementación |
| Dependencia de la presidencia | Alta en el acceso a los sherpas y a los carriles | Alta en la prioridad política y en la ejecución de los mecanismos |
La comparación no permite concluir simplemente que uno de los foros esté «más institucionalizado» que el otro. Institucionalizan dimensiones diferentes. El G20 ofrece un canal más claramente juvenil y participativo, pero su influencia sobre las negociaciones centrales varía según la presidencia. El BRICS posee una mayor integración entre juventud y estructuras gubernamentales, pero aún necesita desarrollar mecanismos de implementación, monitoreo y participación social amplia.
El principal resultado es que las instituciones internacionales no evolucionan automáticamente. Las reglas y estructuras importan, pero su vitalidad depende del liderazgo político. Los gobiernos pueden usar las presidencias rotativas como ventanas de oportunidad para fortalecer la agenda, acercar a las juventudes a la diplomacia y producir legados. La durabilidad de estos avances será mayor cuando dejen de ser solo prácticas de una presidencia y se incorporen a procedimientos, compromisos y estructuras aceptados por los demás miembros.
Una agenda para los próximos ciclos
El futuro de la participación de las juventudes en el BRICS y el G20 dependerá menos de la cantidad de eventos y más de la calidad de los vínculos institucionales. Tres tareas son decisivas: asegurar procesos transparentes y socialmente diversos de representación; crear respuestas formales a las recomendaciones producidas por las juventudes; y establecer mecanismos que permitan dar seguimiento a lo que se ha incorporado, implementado o rechazado.
El período entre 2010 y 2025 muestra que la juventud dejó de ser tratada solo como beneficiaria de políticas y pasó a reivindicar un lugar como actor de la gobernanza global. El siguiente paso es lograr que su presencia no dependa exclusivamente de la buena voluntad de cada presidencia. Institucionalizar, en este sentido, significa transformar voz en acceso, acceso en influencia e influencia en compromisos verificables.
Por Nilson Florentino Júnior | Masterando en Sociología por la Universidad de Brasilia (UnB) y Director de Políticas Públicas Transversales de Juventud de la Secretaría Nacional de Juventud de la Secretaría General de la Presidencia de la República (SNJ/SGPR).
Fuentes y lecturas
BRICS BRASIL. Final report of the 11th BRICS Youth Summit reinforces commitment to multilateralism, inclusion, and social justice. Brasília, 2025.
BRICS BRASIL. BRICS Youth Council. Brasília, 2025.
G20 BRASIL. G20 Social. Brasília, 2024.
G20 BRASIL. Grupos de Engajamento nas Trilhas de Sherpas e Finanças. Brasília, 2024.
G20 SOUTH AFRICA. Engagement Groups; Social Summit. Pretoria, 2025.
KEOHANE, Robert O. After hegemony: cooperation and discord in the world political economy. Princeton: Princeton University Press, 1984.
YOUNG, Oran R. Political leadership and regime formation: on the development of institutions in international society. International Organization, v. 45, n. 3, p. 281-308, 1991.
La entrada Juventud en la Gobernanza Global: Lo que BRICS y G20 revelan sobre el poder de las presidencias rotativas se publicó primero en El Ciudadano.
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