Kast: 5 pasos para una coalición

La administración de José Antonio Kast, en su empeño por consolidar un programa de largo plazo, constata que la balcanización de la derecha conspira contra el orden político para lograrlo.

El sector ha validado categorías disfuncionales a sus propios intereses, como la división entre una derecha “cobarde” y otra “moderada”, una distorsión que Johannes Kaiser grafica como un “spagat”: una acrobacia forzada que, por elongar posiciones, termina diluyendo la propia esencia del bloque.

La encrucijada obliga a las derechas a una reingeniería para construir una coalición entendida no como una renuncia identitaria. Los pasos clave son:

1. Revertir la motosierra del Comité Político. La propuesta de Kast de fusionar Interior, Segpres y Segegob choca con la necesidad de representar a las fuerzas en el primer círculo de poder. Reducir el Comité Político borra las “monedas de cambio” que evitan quiebres. La historia demuestra que los mandatarios expanden los espacios de poder para salvar sus alianzas.

2. Construir confianzas para sumar aliados nominales. Así como el Frente Amplio hipotecó capital político al impugnar a la Concertación, el Partido Republicano (PR) enfrenta un dilema simétrico, pues para gobernar debe pactar con Evelyn Matthei y el piñerismo, por mucho que tengan que cohabitar con el Partido Nacional Libertario (PNL), facción que busca capitalizar el descontento bajo el sello de la pureza dogmática.

3. Corregir el excesivo peso de los independientes. La proliferación de ministros y subsecretarios independientes exige una corrección. Las coaliciones requieren ministerios como sedes de proyección y cargos de segundo orden como estructuras de abastecimiento. Negarlo, bloquea una expansión territorial que asegure las elecciones parlamentarias y municipales.

4. Dar cabida a los “huerfanitos” de Gonzalo Rojas. La expansión debiese incluir a la llamada por Rojas “generación bisagra”; dirigentes cercanos al gremialismo que no integraban el círculo de coroneles de la UDI y que hoy deambulan sin rumbo, como Marcela Cubillos, Rodrigo Álvarez, Marcelo Forni y Darío Paya. Bajo esta lógica, el corazón del proyecto oficialista sigue operando como un archipiélago de caídos; un ecosistema disperso donde los “huerfanitos” de la “generación bisagra” constituyen reservas estratégicas listas para reclamar sus fueros y dotar de densidad al gobierno.

5. Ejecutar la reingeniería a tiempo. El margen temporal es crítico ante los indicadores de desempleo, el riesgo de movilizaciones estudiantiles y un estancamiento económico asentado. En este escenario, apostar por lograr un acuerdo amplio, programático y de principios resulta políticamente ingenuo, por lo que debiese operar un pragmatismo inteligente.

¿Se darán estos pasos? Difícil. La disputa por la “reconfiguración de las tesis de Jaime Guzmán” transformó al sector en un ring donde el PR y el PNL buscan desplazar a Chile Vamos. Aquella “campana de alerta” de Guzmán —con la que advirtió el envilecimiento del sector por el dinero— hoy transmuta su sentido: ya no es una advertencia, sino el tañido que inicia un combate fratricida que aleja el horizonte de la coalición.

Por Cristóbal Osorio, profesor de Derecho Constitucional Universidad de Chile

Julio 8, 2026 • 2 horas atrás por: LaTercera.com 26 visitas 2271287

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